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Miércoles , 17.10.2018 / 07:03 Hoy

Vidas Ejemplares

El diácono que mataba prostitutas

José Luis Durán King

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Samuel Smithers era un hombre profundamente religioso. Nativo de Tennessee, había hecho prácticamente toda su vida en Plant City, Florida, donde estaba casado, tenía un hijo y había llegado a ser el diácono de una iglesia bautista de la localidad.

Con su mascarada de hombre de Dios, Smithers tenía un lado oscuro, abismal, que afloraba en forma de compulsión sexual. Era incapaz de alcanzar la satisfacción con su esposa, aunque lo hiciera seis veces al día, por lo que algunas noches, antes de llegar a casa, paraba un rato por la zona roja de la ciudad.

A finales de 1995, Smithers, quien también sabía hacer trabajos de jardinería, plomería, carpintería y electricidad, entre otros, acordó con Marion Whitehurst mantener en buen estado el césped de una casa de 23 acres de terreno.

El 26 de mayo de 1998, Marion tuvo una corazonada y decidió caer de sorpresa a la casa que Smithers daba mantenimiento. Lo encontró limpiando un hacha. Smithers explicó que había utilizado la herramienta para cortar tres ramas de un árbol. Sin embargo, un charquito de sangre sobre la alfombra indicaba que el hombre había golpeado algo más que árboles.

Una hora después, un agente se presentó en la propiedad de Marion Whitehurst. El lugar estaba solo, lo que permitió al policía investigar detalladamente el terreno. En el estanque descubrió que flotaba un cadáver. El oficial solicitó la ayuda del equipo de rescate acuático. Minutos más tarde fueron recobrados los cuerpos de dos mujeres, que correspondían a las prostitutas Cristy Cowan y Denise Roach; esta última había desaparecido casi dos semanas antes de ser hallada en el estanque.

Los uniformados detuvieron a Smithers, quien, para salvarse, dio varias versiones de los asesinatos. Primero dijo que Denise Roach se le había acercado en la calle para pedirle dinero. Como buen samaritano, Smithers no pudo negarse y permitió que la mujer lo acompañara a la propiedad de Whitehurst.

Allí, Denise quedó insatisfecha con la cantidad de dinero que el hombre le había dado, por lo que decidió agredirlo en un brazo. Smithers "se defendió", tomó un tronco que tenía a la mano y puso fuera de combate a la prostituta, quien, ya muerta, fue arrojada al estanque.

El problema en la versión de Smithers era que el cadáver de Denise presentaba casi 20 heridas punzantes en la cabeza, fracturas en cráneo y rostro y abrasiones relacionadas con estrangulamiento manual. Más adelante se determinó que Denise Roach también fue violada antes de morir.

Algo similar sucedió con Cristy Cowan, a quien Smithers conoció cuando la mujer empujaba su auto hacia el estacionamiento de una tienda de conveniencia. El individuo ayudó a la mujer, después le invitó unos tragos en la propiedad de Whitehurst, y cuando Coward exigió más dinero y se violentó, Smithers la detuvo en seco con el mango del hacha.

Cuando Marion Whitehurst vio a Smithers limpiar el mango del hacha, tenía minutos que el individuo había agredido a la mujer. Está, quizá aún estaba viva al ser arrojada al estanque.

Otra versión de Smithers era aún más fantasiosa. Hablaba de que un hombre de barba que solía traficar con drogas en la propiedad de Whitehurst. Éste había asesinado a las dos prostitutas y amenazado a Smithers con matar a su esposa e hijo si lo delataba.

Lo que Smithers nunca tomó en cuenta en su segunda versión es que los análisis forenses arrojaron que Cristy Cowan murió casi dos semanas después del asesinato de Denise Roach, eliminando así la hipótesis de que el hombre de barba había asesinado a los dos mujeres el mismo día.

Samuel Smithers ensaya más versiones de su caso mientras llega la ejecución a la que fue sentenciado el 25 de junio de 1999.

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