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Vidas Ejemplares

Dos asesinas seriales son muchas en una sola prisión

José Luis Durán King

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El 22 de noviembre de 1995, casi 10 meses después del suicidio de su esposo Fred en una cárcel de Winson Green, en Birmingham, Inglaterra, Rosemary West fue declarada culpable de 10 asesinatos y condenada a prisión de por vida.

Más adelante un juez decidió que la señora West debía purgar al menos 25 años en el encierro antes de ser liberada. La sociedad británica mostró su descontento por la medida, por lo que presionó a las autoridades para revocar la sentencia.

El triunfo fue de la sociedad: en julio de 1997 el ministro del Interior británico, Jack Straw, sentenció a Rosemary a morir en prisión.

Rosemary West fue la segunda mujer en ser sentenciada a morir en prisión en Reino Unido. El primer lugar correspondió a la asesina de niños Myra Hindley, quien murió en 2002, y con la cual West compartió celda en los dos primeros años de su condena en la Her Majesty´s Prison (HMP), en Durham.

En los años recientes, la señora West ha tenido que enfrentar una serie de adversidades en su confinamiento.

Por ejemplo, 2017 no fue el mejor de los años para Rosemary. Una mujer llamada Julie McAllister, de 37 años, la agredió a golpes por el simple hecho de que West recibía montones de cartas de sus admiradores y porque “camina como si la prisión fuera suya”.

En general, las internas odian a Rosemary West por la naturaleza de sus crímenes, lo que no resultó ser un impedimento para que la asesina fuera una especie de celebridad al interior de la prisión.

Pero el asunto más grave ocurrió en 2014, minutos después del ingreso a la HMP de la asesina en serie Joanna Dennehy, quien de inmediato amenazó con matar a Rosemary West.

De acuerdo con el escritor Christopher Berry-Dee, Dennehy, con su conducta atemorizante, asumió el liderazgo entre sus compañeras presas.

Lo anterior, Berry-Dee lo describe en su libro más reciente, Talking with Female Serial Killers, quien añade que para la seguridad de Rosemary West, ésta fue puesta en una celda solitaria y al día siguiente transferida a otra prisión.

De acuerdo con Berry-Dee, el hecho de que West haya asesinado a 10 menores y Dennehy a tres adultos no marca diferencia alguna, pues Joanna es la esencia de la maldad y no sabe cómo controlar sus impulsos.

Christopher Berry-Dee ha entrevistado a los peores asesinos en serie del mundo, entre ellos a Ted Bundy, de quien se especula que mató a más de 30 mujeres. Decidió escribir Talking with Female Serial Killers después mantener una serie de conversaciones con varias asesinas, entre ellas, Beverley Allitt, Janie Lou Gobbs y Myra Hindley.

Mención especial merece el caso de la prostituta Aileen Wuornos, cuyas conversaciones con Berry-Dee fueron la base para la película Monster.

El escritor conoció a Joanna Dennehy en 2014, una mujer, de acuerdo con las palabras de Berry-Dee, que posee una naturaleza psicótica. “Jo Dennehy”, señala, “sin duda es la persona más cruel que he conocido, está muchas calles adelante de Aileen Wuornos”.

Aunque la homicida y el escritor tuvieron varios encuentros dentro de la prisión, fue imposible realizar una entrevista con “una mujer que pasa de ser encantadora y que se expresa muy bien, a una bestia absoluta”, que no parpadea, como los tiburones.

Para Berry-Dee, la naturaleza de maldad pura de Dennehy no podrá ser contenida dentro de prisión y tarde o temprano volverá a asesinar, por lo que el escritor teme que la víctima sea una de las celadoras del lugar.

De Rosemary West, el escritor señala que es “cero amenaza”. Y añade: “De no haber conocido a Fred West, Rosemary posiblemente no hubiera asesinado y es muy probable que en estos momentos estaría trabajando en una biblioteca o como asistente de un cirujano”.

operamundi@gmail.com

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