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Jueves , 18.10.2018 / 15:58 Hoy

Radio Pasillo

Las enseñanzas del infierno

José Juan Vázquez

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El equipo Santos Laguna armó y jugó en su propio infierno, lo cual deberá dejar enseñanzas valiosas para no repetir errores de decisión en lo que resta del actual torneo.

Primer punto: No todos los partidos se pueden jugar con un sólo contención natural. Santos se metió en problemas porque no tenía recuperación de balón en la media cancha. El corto circuito se extendió a la defensa y por momentos vimos al mismo equipo que tuvo problemas en Veracruz.

Aquí el punto es que Robert Dante Siboldi debe leer mejor el partido antes de jugarse y en el desarrollo del mismo.

¿Cómo llegas al juego en Toluca sin Diego de Buen entre los 17 jugadores convocados?

Exponer a Osvaldo Martínez al desgaste de correr para recuperar la pelota como segundo contención fundió al paraguayo. La altura de Toluca más el sol de mediodía desgasta a cualquier jugador, por lo que había que recurrir a elementos de más fuelle físico.

Ahora bien, estas en el desarrollo del partido y te das cuenta que la media cancha no puede detener a la ofensiva contraria, entonces recurres al otro contención natural que tienes con los suplentes, Ulises Rivas.

Pues tampoco, Siboldi recurrió a la tercera y peor opción que tiene para contener, Javier Cortés y entonces la pregunta lógica que la mayoría nos hacemos es: ¿de qué se trata?

Porque el problema no era generar jugadas ofensivas, el problema era tener la pelota para intentar ir al frente. Si Siboldi le hubiera puesto un compañero a José Juan Vázquez es muy probable que se habría controlado el corto circuito que provocó el parado de equipo que puso el entrenador uruguayo en Toluca.

Segundo punto: se supone que el cuerpo técnico de Santos está utilizando a los jugadores que atraviesan su mejor momento. Entonces ¿por qué Jonathan Rodríguez y Javier Cortés fueron los primeros dos cambios?

Ambos han mostrado que no están en su mejor momento contra rivales buenos, regulares y malos. Lejos de contribuir a mejorar y corregir el funcionamiento del equipo, fueron parte del derrumbe futbolístico y emocional tras caer el segundo gol de los Diablos Rojos.

La llamada de atención ayer en Toluca es seria. En este torneo fue la segunda ocasión que el equipo lagunero se vio mal porque el entrenador no leyó bien el juego, y en una liga tan competitiva repetir errores concede ventaja y cuesta derrotas.

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