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Martes , 17.07.2018 / 11:11 Hoy

Carta de Esmógico City

Para acabar con la agonía de la avenida Bucareli

José de la Colina

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Por ciento treinta y seis (136) días, es decir, cuatro meses y medio, los miembros del llamado Movimiento Antorchista Nacional ocuparon la agonizante avenida Bucareli, molestando (y conste que no se ha dicho jodiendo) a los automovilistas, a los peatones y, en primer lugar, a los modestos comerciantes de allí, que van arruinándose y/o cerrando sus locales. Y apenas unos y otros emitieron un leve suspiro, porque creyeron que podía esperarse una semana de alivio en la dura situación, resultó que “¿ya vieron que sí?, ¡pos no!”, y no pasaron dos días desde que los antorchistas ocuparon Bucareli con sus abstractas antorchas, cuando he aquí que un contingente de campesinos se instaló allí a también “plantonear” (y admítase el feo neoverbo por ya ser de urgente necesidad en las crónicas urbanas).

Por lo visto ya no hay nada que hacer mientras la Secretaría de Gobernación esté legítimamente allí plantada y algunos ciudadanos, con motivo o con pretexto, lleven ante ella sus quejas y sus rabietas. Y ¿qué hacer?, se pregunta el cronista, quien por una de las razones de su profesión: la de cronicar la ciudad, ha sido, desde illo tempore, un frecuente “bucareleador”.

Y el cronista, para responder a la pregunta, pasó largo tiempo con el índice en la sien derecha (lo cual desde luego no ayuda en lo más mínimo a meditar, pero quizá se adopta una pose graciosamente fotogénica), y luego de hacer lo mismo en la sien izquierda, pudo gritar ¡eureka!, como un filósofo de la antigüedad griega cuando, dentro del agua de la tina del baño, encontraba la pastilla de jabón que resbaló de sus dedos.

Y esta es la solución que el cronista ilusamente propone:

Reubíquese a la Secretaría de Gobernación y a los comerciantes bucarelienses en otro lugar, ciérrese la avenida a automóviles y peatones, y nómbrese y conviértase la calle Bucareli en Plaza de los Plantones, para que sea un lugar en el que inconformes y pretextuosos se dediquen a plantonear, ya sin comillas y a sus anchas.

Tal vez así el ciudadanaje no estará tan molesto (conste que no se dice encabronado) con lo que sucede en tan importante y antes tan transitable espacio de lo que hoy es Esmógico City.

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