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Martes , 13.11.2018 / 02:24 Hoy

Carta de Esmógico City

Amor, paz... y granizada injuriosa

José de la Colina

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El pequeño diccionario Larousse —y conste que no se le llama pequeño tumbaburros para no incurrir en la mala manía de insultar que ha desatado, en una mala racha de la política nacional, el segundo Debate Presidencial (ay, rima indeseada)— define granizo como “agua congelada que cae con violencia en forma de granos de hielo”, lo cual está bien, digamos sintéticamente científico, pero hay además allí una versión metafórica del hecho: se da como primer ejemplo la frase “granizada de insultos”; y lo notable ha sido para el cronista que las dos versiones de la palabra se han producido simultáneamente en esta ciudad: granizaron insultos y granizaron granos de hielo.

La granizada de insultos es el fenómeno espiritual que venía formándose durante la carrera de los tres candidatazos principales (no principescos precisamente) en el burucutún galopante hacia una meta magnificada en la Silla Número 1 del país, acontecimiento que será todavía actual por algunas semanas, a menos de que suceda algo todavía más asombroso como que la granizada de hielo ocurra de abajo que para arriba. Los candidatazos, cosa sabida, están tercos en no quererse o más bien en malquererse, aunque uno de ellos, con los brazos santamente en cruz, reitera el lema Amor y Paz. De modo que las progresivas intensidades del drama pasional (de pasiones negativas) ha venido a sustituir a la competencia hípica, que ya aburría.

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