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Lunes , 18.06.2018 / 01:00 Hoy

Heterodoxia

¿Inconformidad o revuelta?…

José Antonio Álvarez Lima

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Lo que empezamos a tener al sur de México es una revuelta popular.

Parece increíble cómo las autoridades la han propiciado: han agredido, denigrado y amenazado a unos mexicanos —los militantes de la CNTE— que ocupan, “haiga sido como haiga sido”, importantes espacios políticos en esas regiones.

Los tres poderes han hecho oídos sordos al reclamo, arcaico sí se quiere, pero sin duda auténtico, de cientos de miles.

Ya se llegó al crimen. Las iglesias han protestado. Los empresarios ya no quieren pagar impuestos. Carreteras y vías están bloqueadas.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Por tres errores estratégicos.

1. Desconocer la descentralización de recursos y decisiones de la SEP hacia las entidades, iniciada desde la década de los 70, firmada en 1992 con todos los estados y mantenida hasta 2013.

El abuso corrupto sobre los presupuestos educativos cometidos por Gordillo y algunos gobernadores hizo pensar que la restauración del centralismo imperial sería la solución para mejorar la calidad de la educación. Error monumental: es imposible en un país diverso, crecientemente plural, volver al centralismo despótico. La rebelión de los nuevos sometidos no se hizo esperar.

2. Suponer erróneamente que una política de administración de personal, basada en estímulos económicos y sanciones punitivas (zanahorias y látigo) daría buenos resultados con maestr@s, como en cualquier empresa que maneja operarios de cadenas de tiendas.

La mitad del país está constituida por comunidades pobres, rurales y urbanas. El maestr@ ocupa ahí un liderazgo moral y político que le da poder y estatus. Es una persona con habilidades no solo pedagógicas, sino políticas. Por tal motivo no aceptará ser evaluado ni sancionado mediante exámenes descontextualizados.

3. En ningún país serio, la educación básica se maneja centralmente. En la mayoría, los recursos y las decisiones educativas las administran comités de autoridades locales y asociaciones de padres. El poder central solo proporciona materiales y tecnología.

Es extraño que los tecnócratas que diseñaron la reforma educativa y que estudiaron en la Universidad de Columbia no se hayan percatado de que ahí la educación básica no la maneja el presidente Obama, sino la financia el gobierno del estado de Nueva York y la administra el alcalde Di Blassio.

La reforma necesita replantearse porque causará un enorme daño seguir intentando su aplicación forzada”.

alvalima@yahoo.com

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