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Lunes , 15.10.2018 / 06:34 Hoy

Heterodoxia

Colombia: ¿está la paz en peligro?

José Antonio Álvarez Lima

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Más allá del apretado 'no' con el que se rechazó el pacto firmado por las FARC y el gobierno de Santos, 'la paz no está en peligro'.

La razón: la inmensa mayoría de los colombianos rechaza la violencia y desea la paz. Ninguno de los grupos alzados en armas tiene el respaldo social suficiente para volver a la guerra. Aún más, si los antiguos guerrilleros aspiran a tener algún futuro político, éste solo puede lograrse por los caminos de la normalidad democrática: partidos, campañas, urnas y votos. Ya no hay otra vía.

Se ha especulado sobre las razones por las que tantos colombianos votaron por el 'no': que si Uribe, que si Timochenko, que si la abstención o que si el huracán. Se trata, más bien, de la expresión de un sentimiento de dolor profundo, no resuelto, en millones de colombianos víctimas de los crímenes cometidos durante décadas por las FARC y otros grupos violentos. Y, también, del anhelo de justicia surgido de ese dolor que, desde luego, no se reflejaba en el texto del pacto.

El gobierno de Santos se lanzó a la búsqueda de la paz y el Premio Nobel, sin tomar en cuenta esos sentimientos de dolor tan extendidos y profundos, y apostó por que el apoyo mediático y el de la comunidad internacional lograrían ablandar los resentimientos y los deseos de justicia de la sociedad. Fue un mal cálculo.

Las FARC, por su parte, aprovecharon las urgencias de Santos para lograr ventajas inaceptables que indignaron a muchos electores: impunidad, subsidios, curules regaladas, estaciones de radio y televisión.

Ahora, Santos y las FARC tendrán que buscar con humildad y paciencia, y con la presencia de Uribe en la mesa, un acuerdo aceptable para una sociedad exigente de mejor calidad en los acuerdos.

Correrá sudor, lágrimas y bilis pero lo lograrán, porque Colombia camina a ser una democracia consolidada, en paz y con justicia.

(Otro asunto muy diferente es el del narcotráfico y la delincuencia organizada. Estos flagelos seguirán existiendo en Colombia —como en México— con su secuela de crímenes y enfrentamientos. Durarán hasta que la comunidad internacional encuentre una fórmula para erradicar el enorme flujo de dinero que produce el comercio ilegal de sustancias psicoactivas).

alvalima@yahoo.com

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