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Domingo , 23.09.2018 / 04:01 Hoy

A rajatabla

Injusticias de Monterrey

Jorge Villegas

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Ocupados en eludir las balas, los regiomontanos reaccionamos como multitud en teatro ardiendo: ¡Sálvese quien pueda!

Estamos perdiendo la sensibilidad y la elemental solidaridad que cimienta a una comunidad. No reparamos, por ejemplo, en la chocante injusticia social que exhibimos.

Tampoco acabamos de asimilar que el crimen organizado halló la mesa puesta en Monterrey: la corrupción oficial ya extorsionaba a los comerciantes, las pulgas rebozaban de mercancía pirata o de contrabando, la mafia abría a diario table dances, casas de juego, antros. Los policías vivían del atraco al ciudadano.

Los años, la negligencia, los malos gobiernos, todo contribuyó a disipar las virtudes que caracterizaban a la vieja ciudad. Aquella que era aburrida, que no sabía desvelarse y procuraba empleos y escuela para casi todos.

Invertimos más en obra faraónica que en retener a nuestros campesinos en sus parcelas. Más en pasos a desnivel que en educación para el empleo.

La explotación inicua del trabajo aquí no empieza en las profundidades de una mina o en campos de sal; empieza en las casas, donde se mantiene fuera de la ley laboral y de toda prestación, a multitudes de muchachas.

Todo eso es lo que tenemos que corregir ahora si queremos rescatar la ciudad para nuestros hijos.

jvillega@rocketmail.com

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