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Domingo , 21.10.2018 / 23:20 Hoy

Leviatán

Encrucijada

Jorge Torres Castillo

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El conflicto entre el gobierno federal y una cada vez más extendida franja del magisterio disidente, inconforme con la llamada reforma educativa aprobada en la Constitución y en leyes secundarias por el Congreso de la Unión, tiene al país en una encrucijada entre la legalidad y la anarquía.

El bloqueo de carreteras y la jornada sangrienta de Nochixtlán obligaron al gobierno a restablecer el dialogo en la Secretaría de Gobernación con los representantes de la CNTE, un dialogo que había rechazado el secretario de Educación Aurelio Nuño. No parecía que pudieran llegar a un acuerdo porque ambas partes no se movían de sus posiciones irreductibles. Con sus estrategias violentas y de confrontación la CNTE en la defensa de sus derechos y prebendas había sembrado el caos para provocar la represión del gobierno.

Argumentó en todas sus protestas que la reforma educativa es punitiva, ya que trata a los maestros como objetos no como sujetos y los coloca en una situación límite: someterse o perder el trabajo. Aseguraba que no eran confiables los criterios ni las prácticas de la evaluación que ya se aplicaba en el país.

Por su parte el gobierno no estaba dispuesto a negociar la reforma educativa y un alto porcentaje de los mexicanos apoyaba esa posición. Uno de los objetivos centrales de esta reforma fue restablecer la rectoría del Estado en materia educativa para rediseñar la estructura laboral del magisterio y frenar la corrupción y el ofensivo poderío del SNTE y de la CNTE.

Antes de la reforma fue encarcelada la lideresa vitalicia pero no hubo acuerdo con la disidencia magisterial. La Suprema Corte de Justicia avaló esa parte controversial de la reforma al resolver que la Ley General del Servicio Profesional Docente no lesiona los derechos de los maestros con nombramiento definitivo ya que les otorga tres oportunidades para ser evaluados, si no aprueban en la primera y segunda oportunidad serán incorporados a programas de regularización.

Si reprueba la tercera evaluación y cuenta con un nombramiento definitivo será reubicado en otras funciones. Para quienes tienen nombramiento provisional solo si no pasan en la tercera evaluación serán separados de la plaza.

El gobierno federal se encontraba en una encrucijada: si cedía en la revisión de la reforma educativa no solo renunciaba a la rectoría de la educación sino a la mejora sustantiva de la educación nacional que hoy se encuentra en uno de los lugares más bajos de calidad de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

El gobierno ha tenido que ceder y México seguirá padeciendo una educación mediocre y viciada. Ojalá el giro sea para que la mesa de diálogo sea para relanzar un proyecto serio de la política educativa del país.


torrescastilloj@yahoo.com.mx

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