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Leviatán

El bono democrático de Aispuro Torres

Jorge Torres Castillo

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El gobernador electo de Durango sabe que la política es veleidosa, celosa y a veces implacable, produce satisfacciones pero también impone cargas pesadas y castigos muy dolorosos que muchas veces pueden ser injustos.

Con el triunfo del pasado 5 de junio en las urnas se cumplió una legítima aspiración: la de convertirse en el titular del poder ejecutivo de su estado. Frente a esa responsabilidad histórica tendrá que hacer acopio de todas sus capacidades para seleccionar a los mejores hombres y mujeres de su gabinete, diseñar un plan estratégico de gobierno y conducir con sensibilidad y carácter el futuro de la entidad.

El desafío no es menor considerando la situación general que vive el país y los graves problemas del estado. Durango ha sido llamado “el Chiapas del norte” por sus niveles de pobreza, mala distribución del ingreso, corrupción, inseguridad, desempleo, migración, problemas de contaminación ambiental, sobreexplotación de la riqueza forestal, precario desarrollo industrial, educación deficiente y desarticulada, entre otras carencias.

La coyuntura política de hoy es la alternancia que a partir del dos mil, con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia de la República, los estudiosos denominaron “bono democrático” y que lo explican como el aval ciudadano que recibe un partido que no ha estado en el poder o que retorna a él, aunque su duración puede ser muy breve ya que esta especie de crédito se agota en poco tiempo.

Seguramente José Aispuro Torrescuenta con la información puntual del comportamiento electoral del pasado 5 de junio, que se caracterizó por un voto de castigo en contra del grupo político que permaneció en el poder durante dos sexenios. Los motivos fueron el hartazgo de una ciudadanía que no tolera la deshonestidad, la prepotencia, el compadrazgo y los excesos en el ejercicio del poder público.

En La Laguna operó el llamado voto “cruzado” o diferenciado que en realidad fue también un voto de castigo por el abandono sistemático que sufre esta región. No se debe olvidar que el PRI cometió un grave error al no designar a Leticia Herrera como su candidata al gobierno del Estado. Su postulación a la presidencia municipal salvó a su partido de una derrota total.

No parece tarea fácil la que tiene enfrente el gobernador electo. Sería Lamentableque en su mandatose pretenda repetir la concepción estrecha y excluyente de aquéllos políticos del Valle del Guadiana que ven a Durango encasillado en la capital del estado. El abandono de esta región y su marginación política ofenden y lastiman la dignidad de los laguneros.

POSDATA. Los primeros 100 días del sexenio serán una dura prueba para el nuevo gobierno del estado.



torrescastilloj@yahoo.com.mx

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