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Sábado , 20.10.2018 / 19:53 Hoy

La Feria

Cuatro pintores vistos por Ramírez Godoy

Jorge Souza Jauffred

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Qué interesante adentrarse en la vida de artistas como Jorge Martínez, Gustavo Aranguren, Jorge Alzaga y Alejandro Colunga. Cada uno de ellos autor de una obra distinta, signada por estilos diversos; pero, caracterizados por la calidad de sus trabajos y por haber escrito una página en la historia de las artes plásticas de Jalisco y de México.

“Diálogos con los que pintan. Cuatro artistas jaliscienses” es el nombre de un libro publicado en 2011 por el músico y estudioso de las artes de Jalisco Guillermo Ramírez Godoy. Un libro donde lo trascendente son las revelaciones que cada uno de los cuatro entrevistados dejan prendidas en un diálogo que se reproduce, palabra a palabra.

No es el primer título del autor. Nacido en 1943, ha dedicado parte de su vida al estudio de las artes plásticas y el arte popular de Jalisco. Ha publicado ocho libros sobre temas similares, entre ellos “Cuatro siglos de pintura jalisciense”, que brinda una visión panorámica de lo que se ha pintado en la entidad desde el tiempo de la Colonia. Habría que agregar que es, además, un destacado guitarrista y que ha dejado otra obra importante —esta para los musicólogos y amantes del instrumento— denominada “La guitarra clásica en Guadalajara”.

En cuanto a “Diálogos..”, su trascendencia radica en registrar las impresiones, los gustos muy personales de esos cuatro pintores estupendos. El maestro Jorge Martínez (1911-2011), revela, por ejemplo, que desde la primaria ganó concursos de pintura y que, más tarde, fue único alumno de Jesús Guerrero Galván. Juan Soriano, Raúl Anguiano, Ixca Farías y muchos otros nombres de autores consagrados fueron parte de su vida y estuvieron relacionados con él. Las confidencias que surgen de esta revisión dialogada de su biografía, aportan numerosos datos que enriquecen la historiografía de las artes jaliscienses.

Aranguren (1933), quien por cierto fue un gran amigo del poeta Ernesto Flores, se define como “rebelde” y recuerda el choque tremendo que causó en su familia su decisión de dedicarse a la pintura y no a cualquiera de las “otras cinco carreras normalitas” que eran las habituales en aquellos años. Fue por “querer ilustrar cosas fantasiosas” que el maestro se adentró en el arte no figurativo, en un tiempo en el que, en Guadalajara, seguía siendo un horizonte difícil de comprender

A Jorge Alzaga (1938-2010), Ramírez Godoy lo entrevistó en la Ciudad de México, a donde viajó exclusivamente para ello. El pintor estaba ya enfermo de cáncer, pero, nos dice el autor, “no percibí en Alzaga al típico enfermo de cáncer: delgado, ojeroso y decaído; por el contrario, se veía normal y animado”. Aquel artista, sin embargo, moriría poco después.

La entrevista a Alejandro Colunga (1948) merece un espacio aparte. Ya la enfocaremos. Por lo pronto ¡Felices vacaciones!

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