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Domingo , 19.08.2018 / 17:22 Hoy

Cosmovisión

No se alimente del pasado

Jorge Reynoso M.

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Vivir en el pasado y repetir la misma historia una y otra vez, es como estar preso en una gran celda que nosotros mismos construimos, y en esa celda, unas veces fría, otras, enorme, nos vaciamos, nos sentimos perdidos, y por sobre todo, nuestro espíritu se congela y nos quedamos paralizados.

¿Cuántas veces dejamos de apreciar los valores de la vida? ¿Cuántas otras, dejamos que se escurran de nuestras manos esos momentos maravillosos que aún y cuando están ocurriendo, los ignoramos o simplemente los dejamos pasar por estar viviendo en el ayer?

Somos incorregibles generadores de culpas y nos autocastigamos con ellas una y otra vez... Si hubiera dicho... Si hubiera hecho... Si hubiera... pero si ya pasó, ¡De que sirve estarse lamentando! Tal vez vivamos castigándonos por los errores cometidos, y ¿Para qué?, si ya es tarde, si ya nada puede hacerse.

Y cuando al fin logramos salir del pozo, como si no pudiéramos vivir de otra manera, volvemos cada tanto a visitarlo, y allí, nos contagiamos nuevamente hasta volver a caer, y entonces ¿de qué sirvió alejarnos y sanearnos? De nada y... para nada.

Mejor enfrentemos la vida mirando hacia adelante, ciertos que el pasado... ya pasó; que ya poco o nada puede hacerse; como también muy conscientes que mucho debemos trabajar con nosotros mismos para que nada nos tiente y cometamos los mismos errores una y otra vez.

Que maravilloso sería que todos pudiéramos despertar a ese niño interior que llevamos dentro. El niño de la alegría, de la carcajada espontánea, de la caricia sentida.

Ese niño que no está muerto, que solo está dormido y que necesita que nosotros hagamos algo para que su sueño no sea un sueño eterno.

Volvamos a ese momento tan hermoso de nuestra infancia, despertemos a nuestro niño interior, vivamos como él nos enseñó, disfrutemos de la vida y no pensemos en el pasado una y otra vez... Ese niño no lo hace, sólo siente, ama y sueña sin mirar atrás, sin pensar si disgustará a alguien con su manera de vivir, sin reparar si daña o acaricia, ese niño que sólo vive y se entrega a la vida porque para él la vida es el presente... la vida es hoy. Autor anónimo.

Amigo lector, usted ¿qué opina?

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