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Viernes , 20.07.2018 / 18:47 Hoy

Cosmovisión

La suprema indiferencia

Jorge Reynoso M.

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En la casa más elevada del poblado, descansaba Kalil, un anciano cuyo rostro inspiraba una extraña mezcla entre misericordia y firmeza. De todos era sabido que de sus palabras parecía brotar un manantial de sabiduría.

Un día que meditaba bajo la sombra de una higuera, se presentó, ante el umbral de su jardín, un joven que dijo: Amigo sabio ¿Puedo pasar?. La puerta está abierta, respondió Kalil.

Me llamo Maguín y soy artista. Mi trabajo es sincero y pleno de sentimiento, sin embargo tengo un gran problema: Me atormentan las críticas que se hacen de mi vida, mi obra y mi persona. Vivo obsesionado por las descalificaciones de los críticos de arte, y por más que trato de que no me afecten, me acaban esclavizando.

Sé de tu sabiduría y que tu fama de sanador alcanza los horizontes más remotos. Dicen también que tus remedios son extraños, y sin embargo no me falta confianza para acudir a ti, a fin de conseguir la paz que tanto necesito.

Kalil, miró al joven con cierta displicencia y le dijo: Si quieres curarte, ve al cementerio de la ciudad y calumnia, injuria e insulta a los muertos allí enterrados.

Cuando lo hayas realizado, vuelve y relátame lo que allí te haya sucedido.Maguín se sintió muy esperanzado, y aunque desconcertado por no entender el porqué de tal remedio, se despidió.Al día siguiente, se presentó ante Kalil.

Y bien ¿qué te contestaron los muertos?” Decepcionado, contestó Maguín, pues en realidad no me contestaron nada, estuve tres horas profiriendo toda clase de críticas e insultos, y ni se inmutaron.

El anciano, sin inmutarse le dijo: Regresarás al cementerio, pero en esta ocasión te dirigirás a los muertos profiriendo todos los elogios, adulaciones y halagos que seas capaz de sentir e imaginar.

La firmeza del sabio eliminó las dudas del joven, quien se retiró de inmediato.Al día siguiente Maguín regresó a la casa de Kalil, ¿Y bien? Nada, contestó Maguín muy abatido.

Durante tres horas ininterrumpidas, articulé los elogios y elegías más hermosas acerca de sus vidas, y destaqué cualidades que difícilmente pudieron oír en sus días sobre la tierra, y ¿qué ha pasado?, nada... no pasó nada.

No respondieron. Todo continuó igual a pesar de mi entrega y esfuerzo.

Así que, ¿eso fue todo?, preguntó con escepticismo el joven. Si, contestó Kalil. Eso es todo. Así debes ser tú, Maguín; indiferente como un muerto a los insultos y halagos del mundo, porque quien hoy te halaga mañana te puede insultar, y quien hoy te insulta mañana te puede halagar.

No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece fiel a ti mismo, más allá de los claros y los oscuros del mundo. Cuento Árabe.

Amigo lector, convénzase que su fuerza radica en ser quien y como es. Honre su esencia... sea siempre auténtico ¿Qué opina?

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