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Cosmovisión

La mentira descubierta

Jorge Reynoso M.

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El Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y fundador del instituto M.K. Gandhi para la Vida Sin Violencia, un 9 de Junio en la Universidad de Puerto Rico, compartió la siguiente historia:

A mis 16 años vivía con mis padres en el Instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Alejados y sin vecinos, a mis dos hermanas y a mí, nos gustaba ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.

Un día mi padre me pidió que lo llevara a la ciudad para asistir una conferencia, y como iba a la ciudad, mi madre me dio la lista del supermercado y mi padre me pidió llevar el auto al taller. Cuando nos despedimos, mi padre me dijo: Nos vemos aquí a las 5:00 p.m. para volver a la casa.

Como cumplí muy rápido con todos los encargos, me fui al cine. Me concentré tanto en la película, que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 pm. cuando me acordé. Corrí al taller y me apuré hasta donde mi padre me esperaba. Eran casi las 6:00 pm. Mi padre me preguntó con ansiedad: ¿Por qué llegas tarde?

No le podía decir que estaba viendo una película; entonces le dije que el auto no estaba listo y que tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.

Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: Algo no anda bien en la manera como te he criado, puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Reflexionaré que es lo que hice mal contigo. Caminaré hasta la casa y pensaré sobre esto.

Y vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo, así que manejé 5.5 hrs. detrás de él, viéndolo sufrir por mi estúpida mentira.

Ahí decidí nunca más mentir. Muchas veces me he preguntado... Si me hubiese castigado de la misma manera como nosotros castigamos a nuestros hijos, ¿hubiese aprendido la lección?

¡No lo creo! Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo. Pero esa acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer... ¡Éste es el poder de la vida sin violencia!

Amigo lector, usted ¿Qué opina?

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