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Jueves , 18.10.2018 / 22:04 Hoy

Cosmovisión

Gandhi

Jorge Reynoso M.

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Anécdota: Caminando por una calle de Londres, Mahatma Gandhi fue sorprendido por la lluvia; para no mojarse se refugió bajo el alero de un lujoso hotel, donde permaneció mientras pasaba el vendaval. A los pocos minutos apareció una lujosa limosina, de la que descendió un magnate inglés; le bajaron sus maletas y condujeron el auto al estacionamiento.
“¡Oye, tú, ayúdame con mi equipaje!”, grito el inglés a Gandhi. “¡Tú, hindú, ayúdame!” Gandhi entendió que era a él a quien hablaba el potentado, y procedió a cargarlas.
Luego le ordenó que lo siguiera hasta el 4o. piso; él subió por el ascensor y el hindú por las escaleras, porque en esa época los hindúes eran considerados menos que los demás. Una vez que Gandhi dejó las maletas en el sitio indicado, se dispuso a retirarse.
“¿Cuánto te debo?”, dijo el magnate. “Señor, no me debe nada”, contestó Gandhi. “¿Cuánto vas a cobrarme?”, insistió el hombre. Repitió Gandhi, “no voy a cobrarle nada”. “¿Tú trabajas aquí o no?” “No, señor, no trabajo aquí; esperaba que dejara de llover para continuar mi camino”. “¿Si no trabajas aquí, por qué subiste mis maletas?” “Porque usted me lo pidió”. “¿Quién eres tú?” “Soy Mohandas Karamchand Gandhi, estudiante de Derecho”. “Bien, pero ¿cuánto vas a cobrarme?” “No voy a cobrarle nada y nunca pensé hacerlo, subí sus maletas por el inmenso placer que me causa el colaborar con los demás. Para mí servir es un placer”, expresó Gandhi.
Gandhi y el concepto de servir: “Todo los placeres y satisfacciones palidecen y se convierten en nada ante el servicio abnegado que se presta con alegría”. El trabajo no se paga con dinero sino con placer de servir a los demás. El dinero cubre las necesidades, mientras que servir a los demás proporciona satisfacción. No existe un sueldo que sea capaz de pagarte lo que estás haciendo, porque el dinero que te dan como salario no es para retribuir tu trabajo sino para que sigas trabajando en lo que estás haciendo.
Hay quienes trabajan por la satisfacción de servir y otros sólo por dinero. Servir no se paga con dinero y nadie te lo puede remunerar; tú eres el único que te puedes recompensar con la satisfacción de hacer bien las cosas. Autor anónimo.
Amigo lector: usted, ¿qué opina?

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