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Lunes , 22.10.2018 / 23:25 Hoy

Cosmovisión

En el jardín de niños

Jorge Reynoso M.

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Ahora que estoy viejo me doy cuenta que ya sé mucho de lo que hace falta para vivir una vida plena. Y que lo he sabido desde hace muchísimo tiempo. He aquí mi credo: Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir, qué hacer y cómo debo ser, lo aprendí en el jardín de niños. Todo está allí, en alguna parte: La regla de oro, el amor y la higiene básica. La ecología y la política. La igualdad y la vida sana... Las ideas no comunes sobre las cosas comunes.

Ahora comprendo que la sabiduría no está en la universidad, sino en el arenero del kínder, y que no es precisamente una cosa de niños. Es elemental y da respuestas a todas las preguntas que todos tarde o temprano nos hacemos.

Entre otras cosas aprendí: compártelo todo. Juega limpio. No pegues. Deja las cosas donde las encontraste. Limpia lo que ensucies. No tomes lo que no es tuyo. Ofrece disculpas cuando ofendas a alguien. Lávate las manos antes de comer. Ten una vida equilibrada. Todos los días: aprende, piensa, dibuja, pinta, canta, baila, juega y trabaja. Duerme siesta. Cuando salgas al mundo, ten cuidado con el tráfico; tómense de las manos y manténganse unidos.

Recuerda que todo muere: los peces, los ratones blancos, las catarinas... y nosotros también. Toma cualquiera de esos ítems, tradúcelo en términos adultos sofisticados, aplícalo a tu vida y seguirá siendo verdadero, claro y firme.

Desde pequeños nos sacan de casa para enfrentar al mundo. A la escuela a educarnos. No tenemos elección. En la escuela nos enseñan los fundamentos sobre los que se apoya la civilización. En un principio, éstos son explicados en un lenguaje que un niño pueda comprender, y aunque la maestra llame a esas primeras lecciones “reglas simples”, en realidad constituyen la destilación de todas las normas difíciles y probadas de la vida.

Lo que aprendimos en el kínder aparece y vuelve a surgir en nuestra vida en formas mucho más complejas, sin duda. Si lo hemos aprendido y puesto en práctica, el resto de lo que necesitamos saber tendrá un fundamento perdurable.

Al final, nos enseñan y transmiten: la capacidad de triunfar sobre la adversidad y de perseverar en la aventura. Robert Fulghum.

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