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Miércoles , 17.10.2018 / 20:30 Hoy

Agua de azar

Traspapeles del futuro

Jorge F. Hernández

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Por un azar inexplicable, aparecen en un cajón olvidado. Minutos después, salen de la impresora sin aviso y en la diminuta pantalla del teléfono. Son textos traspapelados, pero de un futuro inminente; no los olvidé porque en realidad nunca los había visto y están redactados por mí mismo, pero en un mañana que no llega aún. Faltan muy pocos días para que suceda lo que narran esas páginas y para alivio de conciencia lo comparto aquí, aunque parezcan párrafos de aguafiestas o eso que ahora llaman spoiler.

Al parecer, estamos a muy pocos días de vivir en panacea. Lo del partido de futbol con Alemania es una de las hazañas más gloriosas de la historia de bronce desde que los Héroes Niños decidieron inventar el parapente con el lábaro Patrio. Tres a uno y telegrama de Ángela Merkel regalando 22 mil millones de euros como aliento al nuevo gobierno; luego, un dignísimo empate a dos goles con Corea, quizá ensombrecido por el gazapo del presidente de México al confundir geográficamente al rival y declarar “a ver si así dejan de amenazar al mundo con su bombita atómica”. Según los pergaminos, la goleada a Suecia fue un mero trámite que sirvió de marco para la despedida de Ibrahimovic y una penosa confirmación de que nuestros jugadores simplemente no respetan las reglas del reventón con el escándalo que desataron en el hotel ruso con 17 suecas y un sueco (mitigado por las altas esferas de la FIFA, que han declarado que “Sin México, simplemente no hay Mundial”). Adelanto entonces que no solo se ganó el cuarto y mítico quinto partido, sino que llegamos a la final en Moscú en un encuentro que resultó desangelado y cuyo resultado no revelaré para no estorbar los festejos en el Ángel: solo diré que Egipto es un gran subcampeón.

Lo mejor que proyectan los papeles amarillentos es que, inexplicablemente, a partir del 1 de julio desaparece la corrupción en México. Todo aquel que intenta arreglar las cosas con mordida notará un impedimento físico que no solo atrofia el movimiento de la mano hacia la cartera, sino que lo sonroja bajo un halo luminoso de pintura barroca. A partir de ese día, toda calle, carretera, senda y camino queda liso y sin baches; la leche vuelve a hacer espuma en botellas de cristal (habiendo desaparecido el plástico en todas sus formas) y los corazones en flor de todo prójimo proceden con sus biografías, mas ahora decorados con una sonrisa indeleble.

Todo niño entra automáticamente en un aula limpia, con lavabo y agua corriente, pizarrón de plástico y plumones de colores; todo junior millennial gozará de cobertura gratuita de wifi en todas las zonas chidas del territorio nacional y, en un emocionante milagro, todos los grupos del crimen organizado deponen las armas en todas las plazas públicas de las principales ciudades, pueblos y villas, rancherías y tiendas de autoservicio en grandes filas de arrepentimiento y penitencia. Se declara oficialmente la potabilidad de los principales ríos y una sobreabundancia inesperada en la cosecha de sorgo, frijol y guayaba; el aguacate desborda los tradicionales niveles de exportación y se revela ante el concierto de las naciones que el internet, la pantalla plana a colores, la nota musical do mayor y el esplendor de todos los helechos fueron inventados por mexicanos hasta ahora anónimos.

Con un filtro impalpable se esfuma ya para siempre la contaminación en Ciudad de México, y florea con bugambilias moradas toda la extensión de la Carretera Panamericana, de Mérida a Ensenada. Para compensar equilibrios, se embellecen automáticamente los llanos de Matehuala al tiempo en que desaparecen todas las deudas de cada uno de los mexicanos que en esta nueva era no tendrán que pagar impuestos hasta nuevo aviso. En la cúspide de la soñada esperanza, se reacomoda la frontera con el vecino del norte a la altura de Oregon y se declara abiertamente la devolución de Texas, Arizona, Nuevo México, California y Nevada “por razones obvias”, según consta en el acta que emite el Congreso en Washington.

En otras noticias: se regula como nunca la gordura, se arreglan todos los problemas capilares de una generación entera que parecía condenada a la alopecia, y bajan los ratings de toda la televisión basura al incrementar por obra de este milagro inexplicable la venta abundantísima de libros y libelos. Prometo conservar los papeles que prevén estas maravillas por venir para, cuando lleguen, poder verificar que en la baba hipnótica de las utopías pedestres hay un ligero abuso de la palabra esperanza.

jorgefe62@gmail.com

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