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Trampantojo

¡Vivan Las Calandrias!

Jorge Fernández Acosta

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Para Las Calandrias, los calandrieros –y toda la cadena de valor que a través del tiempo se ha generado en derredor de tan noble e insigne actividad– el 21 de julio de este año del señor 2018, será recordado como un día memorable y digno de la historia universal de la fortuna. En esa fecha se publicó, en el Periódico Oficial del estado de Jalisco, una manifestación de pertenencia al Patrimonio Cultural del Estado. El hecho significa que Las Calandrias y los paseos turísticos en el centro histórico de la ciudad han sido reconocidos como parte fundamental de la iconografía cultural de la ciudad capital, nuestra amada Guadalajara.

Entre otras cosas, en el documento referido, se define y describe que las calandrias se conforman por un carruaje tirado por caballos. Tal consideración es relevante pues otorga al caballo la categoría del ser emblemático de esta tradición tapatía. Una calandria sin caballo jamás podrá ser una. Asimismo, lo publicado quiere decir que se crea un compromiso por elaborar un proyecto integral e integrador para preservarlas y mantener vigente la galanura de su presencia.

Se abre la puerta de la oportunidad para constituir una instancia a cargo de coordinar los esfuerzos para dotar a los caballos de mejores condiciones, a fin de establecer establos para su estadía, atención y cuidados; diseñar rutas y recorridos; adecuar espacios para la circulación; apoyar a los calandrieros y un sinfín de acciones para coadyuvar a la permanencia y trascendencia de tan digna y grandilocuente actividad representativa del folclor local.

Hago propicio el momento para manifestar la alegría que me produce en el espíritu la noticia y es mi deseo recordar y reiterar lo que publiqué el 24 de junio de 2017 en este mismo espacio: “Uno de los iconos más importantes, significativos y representativos, de entre las tradiciones tapatías en torno al turismo, es el carruaje galante y señorial -tirado por corceles- que la cultura popular bautizó aquí como “Calandrias” por su semejanza con los colores de aquella hermosa ave.

Las calandrias son sinónimo de folclor y forman parte del imaginario, indispensable, e inmarcesible, para aquellos que visitan la ciudad o aún para quienes vivimos en el cotidiano existir en esta tierra pródiga, rica en aroma a tierra mojada y símbolo cultural, por antonomasia, del ser nacional. Estos carruajes de fantasía y abolengo merecen la gracia de la permanencia en virtud de haberse convertido y constituido, de facto y de jure, en signo emblemático del paisaje urbano en el centro histórico de Guadalajara, como también pasa en otras y cosmopolitas urbes en el mundo.

Es por eso que las calandrias jaladas por caballos deben permanecer, para mantener y conservar el lujo de su presencia e hidalguía. Es más, quiero proponer aquí y para que quede constancia escrita, una idea que ya expuse ante el grupo 100 por Jalisco, en la Cámara de Comercio, el jueves 22 de junio (de 2018): Bueno será levantar un MONUMENTO A LA CALANDRÍA de tamaño natural y emplazado en alguno de los lugares emblemáticos de la ciudad ¡Echémoslo a andar! ¿Quién se monta?”


jfa1965@gmail.com



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