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Martes , 18.09.2018 / 17:33 Hoy

Trampantojo

Ni le muevan… ¡Ando Chiva!

Jorge Fernández Acosta

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Desde la más temprana mocedad, y quizá desde antes, mi vida estuvo y ha estado ligada a Chivas. Mi padre fue socio del club durante toda su vida y además fue jugador en alguna de sus categorías profesionales antes del campeonísimo. En el Club Deportivo Guadalajara, desde muy pequeños, nos nutrimos de la esencia y la importancia de la filosofía del éxito a través de la competitividad. Vaya, entre otros temas, me tocó diseñar y construir, en 1992, el muro emblema de acceso al club, que permaneció en su sitio hasta la llegada de Vergara… Allí en Colomos aprendí a reconocer el valor de la constancia y la disciplina en el deporte y la amistad: Tenis, Frontenis, Squash, Natación y obviamente, comprendí los secretos del Fútbol, ese apasionante universo de fantasía en la cancha que nos mostró la excelencia a través de un equipo que a lo largo de su historia ha escrito los pasajes más gloriosos de cuantos se tenga memoria en este país y en este deporte que “se practica con los pies pero se juega con la cabeza.” Héroes de carne y hueso que forjaron un relato de triunfos y sobresaltos de chivas locas, aderezados con las aproximaciones del “Ya merito” hasta llegar al “Campeonísimo” y las posteriores conquistas en su palmarés.

Glorias y penas han acompañado a este equipo de titanes, como dignos representantes de las aspiraciones y deseos de la mexicanidad, en un deporte que, hoy por hoy, mucho se ha alejado de la esencia, de la entrega que significan el amor a la camiseta y el orgullo por los más altos valores del ser nacional. Sus jugadores, cual guerreros indómitos, han sorteado batallas insólitas y han logrado grandes hazañas en el tiempo de nuestra época y en el espacio de la geografía mundial para consagrarse y situarse en la pléyade de la fama, esa que ha costado y que es símbolo sagrado de un rebaño que reúne a millones de aficionados y fanáticos de la alegría que provocan sus triunfos y que se enaltecen y crecen en la dignidad de las derrotas.

¿Cómo olvidar y no gozar las pasiones y emociones tras los campeonatos en 1970, 1987, 1997 y 2006 que me ha tocado vivir en carne propia? ¿Cómo olvidar a Alberto Onofre y al Willy Gómez o al Cuate Nacho Calderón y al gran artífice: el Ingeniero de la Torre? ¿Cómo no hacer honores a Fernando Quirarte, Demetrio Madero y a la dinastía de La Torre, con el Yayo como ariete y Alberto Guerra como técnico? ¿Cómo no rendir tributo al súper equipo del Gusano Nápoles con sus cuatro dianas en la final, Manolito Martínez, Ramón Ramírez o el Tilón Chávez, obvio, bajo la mano y cuidados de Anacleto Macías El Tolán y la dirección del Tuca? ¿Cómo no gritar ¡Chiiivas, Chiiivas! Con gran orgullo y apasionada entrega por lo hecho por San Osvaldo, El “Bofo” Bautista o Ramoncito Morales, comandados por El Chepo?...¿Cómo no recordar con aprecio y admiración al Centavo Muciño, a Pititos Torres, a Pepe Martínez, al Snoopy Pérez, al “maestro” Benjamín Galindo, a Misael Espinoza, a tantos y tantos otros...? ¿Cómo no sentirse ufano con el yérsey rojiblanco símbolo de la grandeza e identidad mexicana por antonomasia y sin parangón en la historia del fútbol universal?

Termino con esto que escribí en 2013 en mi muro de Facebook -que hoy está más vigente que nunca- y para que quede constancia impresa: “Chivas conjunta un sinnúmero de seguidores que profesan la religión del campeonísimo. Equipo sagrado que reúne en su palmarés las más épicas batallas y ha consumado poderosamente su destino de excelencia al conquistar -más que nadie- trofeos y copas que nos llenan de orgullo. Es emblema del ser mexicano por antonomasia y representa los más altos valores de la entrega y pasión futbolera. Su historia está plagada de triunfos y su gente -cual audaces guerreros de las canchas- colma los cielos como pléyade de estrellas que han llevado la magia del balón y los goles a los confines del universo.”… Tengo plena confianza en que mañana alcanzaremos la gloria de la duodécima estrella ¡Suerte Chivas! Pero, por ahora, que ni me le muevan… ¡Ando CHIVA!

jfa1965@gmail.com

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