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Domingo , 22.07.2018 / 11:40 Hoy

Trampantojo

Infoxicación: Riesgo de futuro

Jorge Fernández Acosta

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Cuando hablamos de futuro pensamos en la juventud como: “la esperanza del mundo” y es precisamente esa juventud a quien la infoxicación, definida por Alfonse Cornellá, afecta en mayor rango. Todos nos hemos informado de algo terrible -ya sea que lo vimos en un video, red social o cualquier medio de comunicación- y puede que todo lo que vimos nos haga sentir terriblemente mal, o quizá lo sabías y no te haya impresionado, de cualquier forma este tipo de información no termina afectando demasiado a nuestra vida diaria. Esto se debe a la infoxicación, una intoxicación de información.

Según la Secretaría de Desarrollo Social, hoy en México existen un total de 38.3 millones de jóvenes y no es un secreto que son ellos el target principal dentro del ramo tecnológico, siendo este uno de los principales puntos que van de la mano con la comunicación. Estamos hablando de un grupo de personas que cuentan con una enorme red de información, que los bombardea a diario, lo cual dificulta el procesarla.

Los famosos millennials y la Generación Z (post-milenio) siempre acusados de falta de interés, difíciles de manejar, egoístas, flojos… -y continúa la larga lista-crecimos mientras el mundo nos decía a diario noticias “fuertes” a veces extremistas, llevándonos a creer incluso en “el fin de mundo”. Hemos visto tantos videos de animales en peligro de extinción, globalización, guerra, muerte, corrupción, entre millones de temas que nos rodean, noticias siempre impactantes pero… ya no causan tal impacto, sumado a que la mayoría de esta información no tiene filtros.

Criados en un mundo en donde todo es un trampantojo, que cambia según la perspectiva y esta perspectiva realmente no busca informar, ya que, generalmente, busca crear interés, generar impacto a través y por encima de cualquier cosa, convirtiéndose en la razón del todo. Generar impacto en la búsqueda de likes, seguidores, reproducciones, y donde el criterio y la verdad pasan a segundo plano ¿Por qué buscar la realidad cuando es más interesante la ficción? Por lo general, cuando nos llega información sobre algo, no solemos cuestionar lo suficiente, sólo damos un like, compartir o una “reacción”, después le damos vuelta a la página y olvidamos el tema.

Aristóteles categorizaba lo ridículo como algo sin importancia, pero que provoca risa por la espontaneidad. Como generación, la gracia y la ridiculez han marcado nuestra historia, el ejemplo más certero de ello, son las redes sociales: hoy es normal ver a políticos cometiendo catastróficos errores en ellas ¿te imaginas a Zapata en Twitter? Ridículo, sí, pero eso somos, la generación de los memes, el boom de las apps, desinteresados por naturaleza. Pero, ¿a qué clase de riesgo de futuro nos lleva esto? Nada se puede decir con certeza, pero sabemos de antemano que está en manos de una juventud a la caza de la felicidad. Esta es la reflexión crítica de TERESITA LIZBETH MARTÍNEZ SÁNCHEZ, participante inteligente en el curso de Teoría Crítica de la Cultura.

jfa1965@gmail.com

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