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Todoterreno

El redondeo y la madre Teresa

Jorge Alonso Guerra

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La gran mayoría de las tiendas de autoservicio y de conveniencia, prestan su estructura de cajas registradoras para captar el redondeo, que consiste en donar menos de 50 centavos, principalmente a casas de ancianos, casa de cuna, Ongs, que ayudan a personas con enfermedades terminales o patologías desconocidas.

Muchas personas están de acuerdo en hacer ese pequeño, casi insignificante donativo, pero de enorme ayuda para la gente de escasos recursos que implora apoyo pero no sabe a quién recurrir. No falta quién se molesta sobremanera, cuando el cajero los exhorta a que ayuden al redondeo, algunos respondiendo de forma soez

¡No, no redondeo! ¡Eso es una falacia! Exigiendo la devolución de los 10 o 20 centavos producto de su patrimonio.

Lo absurdo es que cuando te encuentras o tiras una moneda de 10 o 20 centavos, no la recoges, por evitar agacharte.

Algunas personas justifican su negativa al redondeo, argumentando que a esa gente en lugar de darles el pescado se les debe enseñar a pescar, obviamente prejuzgando las necesidades de muchas personas de escasos recursos o bien que lo recaudado nunca llega a sus destinatarios.

Una vez se le cuestionó a la Madre Teresa de Calcuta, por qué en lugar de darles el pescado, mejor los debería enseñar a pescar, y ella con su mirada de infinita benevolencia respondió “déjenme darles yo el pescado y ustedes los enseñan a pescar” En otra ocasión la madre Teresa iba caminando por las calles de Calcuta y se topó a unos de los hombres más ricos de la India y ella extendió su mano y le pidió ayuda para los pobres, el magnate al ver la mano extendida pidiéndole ayuda, la escupió, la Madre Teresa la retira e inmediatamente extiende la otra mano diciendo “ esto es para mí, y para los pobres con que los va ayudar”

El magnate al ver ese acto de infinita humildad, se convirtió en uno de los mayores benefactores de la Madre Teresa de Calcuta.

La gran mayoría de la gente tiene el privilegio de dar y servir, ya sea dinero -redondeo- o su tiempo a los demás, existen infinidad de formas de ayudar.

Nunca debemos descartar la posibilidad de encontrarnos como receptores de ayuda, ya sea económica o espiritual.

El pedir es por mucho más difícil que el dar y si donamos un redondeo a una buena causa, no debemos cuestionar su destino, nosotros cumplimos con donar y por supuesto esa pequeña ayuda llegará a quien la necesita y el que tenga dudas siga la ruta de los donativos y se encontrará que nunca serán suficientes.


jorge_alonsoguerram@yahoo.com.mx

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