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Todoterreno

¡Corrupción legal!

Jorge Alonso Guerra

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Existen diferentes tipos de corrupción en la política. La más común es disponer del erario para beneficio personal, haciendo uso de dichos recursos a su entera disposición, dilapidando a diestra y siniestra, más bien a siniestra.

También es corrupción, realizar licitaciones amañadas y presentadas como legales, por haber cumplido los protocolos establecidos previamente, donde el proyecto más económico y viable, está entre tres a cinco veces más costoso que uno similar en la iniciativa privada.

Este tipo de corrupción gubernamental es la que provoca el estancamiento de países como México, porque tanto gobierno como mucha iniciativa privada, actúan como socios y cómplices en obras y servicios destinados al pueblo.

Pero existe otro tipo de corrupción, igual o más dañina y ofensiva, que se enmascara de legal, la cual está representada por los altos “servidores públicos” que reciben remuneraciones aún más altas que el Presidente de la República, como son los integrantes del Poder Judicial de la Federación, principalmente los Ministros de la Corte, con un salario base de 650 mil pesos mensuales aproximadamente, mismos que superan en un 200% los ingresos del Presidente de la República, cuyo salario mensual será de 207, 591 pesos, acorde a lo aprobado en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2018, donde ningún servidor público, debe estar sobre este salario conforme a la ley.

Pero no solo son los magnánimos sueldos que perciben los Ministros de la Corte y los Secretarios (199 mil) y Subsecretarios (198 mil) de Estados, también disfrutan de bonos ordinarios y extraordinarios, así como su sagrado aguinaldo, aunado a un sinfín de prestaciones anexas a su nombramiento, como son los viáticos de viajes y vehículos de lujo, sin faltar un séquito de personal, asesores, choferes y demás comitiva que se integra a cada alto “servidor público”.

Estas remuneraciones (incrementadas anualmente) de los Ministros de la Corte, son por mucho más generosas que la gran mayoría de sus similares de países primermundistas. Estos estipendios son antagónicos a los salarios de infinidad de mexicanos que reciben promedio cinco mil pesos mensuales, muchos de ellos sin prestaciones de ley.

Este dispendio del erario etiquetado en mega salarios y prestaciones, también es corrupción… ¿legal? “Sabedlo, soberanos y vasallos, próceres y mendigos: nadie tendrá derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto”. Salvador Díaz Mirón.


jorge.alonsoguerram@gmail.com

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