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Domingo , 21.10.2018 / 01:29 Hoy

Otro camino

Ciudad quebrada, su alma renacida

Joel Ortega Juárez

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Por la mañana del martes 19 de septiembre discutí con algunos de mis vecinos, porque sostenían que los chavos son muy apáticos, una frase hecha que repiten muchos rucos de mi generación.

Unas horas después los chavos estaban por todas partes, rescatando gente de los escombros, recolectando y organizando en los varios centros de acopio las donaciones, cantando para darse ánimos o simplemente aplaudiéndose en las cadenas de miles para realizar alguna labor para apoyar a los damnificados.

La fortaleza del alma solidaria de la gente —escribo deliberadamente gente, porque me choca el antipático término de sociedad civil, que se ha usado como máscara para esconder rostros de personajes y membretes, que como los buitres están siempre listos para “alimentarse” de los despojos o de las fortalezas de la iniciativa de la gente común y corriente— ha vuelto a aparecer de manera espontánea.

La gente ha vuelto a dar la espalda a las estructuras decadentes del Estado, sus aparatos y sus intelectuales. Puede ser que esta ola libertaria sea fugaz y no se convierta en una fuerza alternativa a ese Estado decadente y fallido. Tampoco es una ola comprometida ideológicamente con la arcaica máscara de la simulación izquierdista. Justamente su frescura, su fuerza y sus “limitaciones” son estar al margen de los aparatos e ideologías tanto del estatismo como las del neoliberalismo.

Es muy impresionante ver a miles de jóvenes movilizados en la ciudad quebrada, se calcula que han sido un millón de personas. Las huellas de la destrucción siguen pasos caminados antes; tengo en mi memoria los edificios del Issste de Tlalpan, donde vivió Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca; también el edificio de Gabriel Mancera y Escocia, donde vivió la querida Burbuja, y los de los Girasoles, donde viven muchos compañeros profesores de la UNAM como Víctor y Ricardo Gamboa, y no se diga donde estaba el colegio trágico de Rébsamen, que era la calle que tomábamos para visitar a la gran Maja Ana María Rico Galán.

En procesos como este surgen demandas que resumen la voluntad de la gente.

Es hora de echar abajo los subsidios a la partidocracia, de un solo tajo. Eso sería una conquista de la gente.

joelortegajuarez@gmail.com

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