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Domingo , 27.05.2018 / 15:03 Hoy

Otro camino

Adiós, "bandera roja" manchada

Joel Ortega Juárez

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La crisis profunda de las “izquierdas” electorales y también de las no electorales ha tocado fondo en México, aunque no sea un fenómeno nacional.

En nuestro caso la crisis se agudizó aún más por la simulación que convirtió en redentores a muchos sinvergüenzas procedentes del PRI o de los aparatos del Estado mexicano. También por la perniciosa hegemonía de la ideología del nacionalismo revolucionario y una poderosa tendencia que idolatra al estatismo como única manera de frenar al neoliberalismo.

La cuestión llegó al extremo en las pasadas elecciones del 7 de junio. EL PRD se escindió a la mitad y Morena le arrebató casi la misma proporción de su votación e incluso lo derrotó en el DF.

Además de los fenómenos teóricos y de crisis internacional producto del fracaso del modelo del socialismo realmente existente, en México la corrupción y hasta los vínculos con el crimen organizado condujeron a la peor crisis de las izquierdas mexicanas, incapaces de capitalizar el inmenso rechazo a la restauración priista.

Atendamos las palabras de Pablo Iglesias, desde España:

“Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta recoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado..., la lucidez del pesimismo. No se puede cambiar nada, aquí la gente es imbécil y va a votar a Ciudadanos, pero yo prefiero estar con mi cinco por ciento, mi bandera roja y mi no sé qué. Me parece superrespetable, pero a mí dejadme en paz. Nosotros no queremos hacer eso. Queremos ganar”.

La autocomplacencia y el discurso lastimero son incapaces de estudiar el porqué de la hegemonía del PRI durante casi un siglo, que ha sido capaz de recuperar la Presidencia e iniciar una restauración del viejo régimen, precisamente en el momento de mayor desprestigio del gobierno de Peña Nieto.

Con unas izquierdas de sinvergüenzas o de caudillismos conservadores, el predominio de las derechas continuará.

Es el momento de pensar cómo convertir la resistencia de la calle en un cambio político, como dice Pablo Iglesias.

joelortegajuarez@gmail.com

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