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Viernes , 22.06.2018 / 16:50 Hoy

Empatía Popular

Vivimos en un polvorín de tóxicos

Joaquín López

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Todo el tiempo estuvo frente a las narices de las autoridades que se supone deben salvaguardar la integridad de la ciudadanía. El desastre que provocó la empresa Tersa dejará secuelas imborrables tanto al medio ambiente como a la salud de miles de pobladores en Altamira.

En el municipio altamirense operan dos dependencias de Protección Civil: la municipal y la regional, ambos con sus titulares.

Como siempre, luego de cualquier tragedia, vienen las incógnitas que generan descuidos de esta magnitud, y peor aún, de un suceso que ocurrió por segunda vez en un mismo lugar, pues en diciembre del año pasado sucedió el primer incendio en Tersa, aunque de menor magnitud comparada con la que hubo esta semana.

Con antecedentes de este tipo y conociendo el tipo de materiales peligrosos que ahí se resguardaban, ¿el sentido común no dio para más a las dependencias encargadas de supervisar?

Está muy claro que una contingencia como la sucedida se encuentra totalmente fuera del control de los cuerpos de auxilio, aunque tengan una capacidad de respuesta casi inmediata; lo cierto es que el equipo con el que cuentan y las medidas de alerta y evacuación no son las adecuadas.

Y lo digo sin saber mucho de medidas de precaución; tan solo por las imágenes que se han mostrado del resultado del incendio, ahí se puede ver cómo es que en la empresa se tenían apilados cientos de recipientes con residuos, uno tras otro, además de llantas viejas y otros plásticos, todos productos peligrosos al alcance del fuego.

Nadie tuvo la precaución de señalar o exhibir que la forma en que se resguardaban estos desechos no era la adecuada, creando un efecto dominó al apilar todos juntos, sin dar zonas de amortiguamiento para que no se esparciera algún siniestro, tal como se hace con los puestos de cohetes en fin de año, donde ponen un local alejado de otro para evitar alguna reacción en cadena en caso de incendio.

Aunque por ahora también la autoridad está descartando alguna afectación a la salud de las personas, falta por esperar, lamentablemente, un tiempo para empezar a ver las reacciones, sobre todo para aquellas personas con algún mal crónico que sean vulnerables a las partículas que se respiraron estos días.

Y así, una contingencia más, en el polvorín que es la zona sur de Tamaulipas.

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