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Lunes , 16.07.2018 / 07:53 Hoy

Empatía Popular

¿Quién quiere educar a mis hijos?

Joaquín López

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Las comidas familiares ya no son lo que antes, pues ahora parecen citas con los teléfonos o tablets, más que sentarse a dialogar, mirarse a los ojos y disfrutar a los hijos.

Es parte de ese creciente desapego a lo que ocurre con los hijos, lo que piensan, sienten y desean. Ya no existe una verdadera comunicación en el núcleo familiar.

De ahí parte el problema que inexplicablemente se está generando en las escuelas. ¿En qué momento los niños y jóvenes empezaron a cambiar los cuadernos por los cigarros, la cerveza o las armas?

Las escuelas ya relajaron los llamados “operativos mochila”, pues el argumento es que eso es deber de los padres de familia. Sí tienen razón y a la vez no; es una responsabilidad compartida.

Es verdad que los padres de familia, como principio básico en la crianza de cualquier ser humano, deben estar al pendiente de todo lo que hacen sus hijos, así como cuando están alertas al enfermar o sufrir un accidente.

Desatender a un menor, a un joven, en una etapa donde la rebeldía es su mejor aliada, es un arma de doble filo, porque viene de la mano con muchos problemas de actitud.

Endilgar ese deber a los maestros, el de atender a los hijos, es también una falta de responsabilidad de los padres que debe erradicarse, se debe dejar de ver como una válvula de escape lo que están dejando de hacer como papás.

Los embarazos no deseados están a la orden del día, la violencia escolar, los delitos entre los mismos alumnos, pues a decir de la Jefatura Regional de Educación en Madero son los estudiantes quienes asaltan a sus compañeros.

La Asociación de Padres de Familia en la zona sur ha reiterado hasta el cansancio la necesidad de reactivar los “operativos mochila”, tanto en casa como en las escuelas, porque la cuerda está muy tensa y puede romperse en cualquier momento.

Aunque se puede decir que queda un poco de conciencia entre los mismos jóvenes, pues no han ocurrido desgracias como en Estados Unidos, donde los tiroteos en las escuelas son situaciones casi cotidianas, con saldos mortales. Pero no estamos exentos.

Ante la falta de programas de apoyo psicológico en las escuelas, la carencia de equipo de seguridad para evitar robos, hasta la ausencia de planes de estudio que incluyan de manera urgente materias enfocadas al respeto y el cultivo de valores, hay que hacer algo ya.

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