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Jueves , 20.09.2018 / 15:46 Hoy

Empatía Popular

Los tampiqueños olvidados

Joaquín López

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Mientras en Tampico acaban de arrancar obras de gran impacto, como el Paso Inferior San Pedro, y se han levantado grandes centros y plazas comerciales, en el Ejido Isleta es todo lo contrario; la modernidad sigue sin llegar a este, el único ejido que tiene el puerto turístico de Tampico.

No hay energía eléctrica proporcionada por la CFE en este sector, y con eso ya tenemos un panorama más amplio de cómo es la vida ahí en el ejido, donde radican poco más de 100 personas, en su mayoría arriba de 40 años de edad, unos más de 60 a 70 años, pocos jóvenes y solo ocho menores de edad.

La mayoría de la población -si no es que todos- se dedican a la pesca, otros a la siembra y unos más cuentan con cabezas de ganado.

Las viviendas no están pegadas unas de otras, estas se encuentran repartidas en unas especies de islotes a la orilla del río Tamesí. Para llegar al ejido son 30 minutos de recorrido en lancha desde el parque Fray Andrés de Olmos. Este es el único medio de transporte que usan los lugareños para trasladarse.

Los habitantes tienen que usar baterías de automóviles para dotar de electricidad sus hogares, prender los focos y ver la televisión; para esta última tienen que adaptar unas tenazas para conectarla a la batería, no pueden utilizar el enchufe convencional.

Algunos llegan a utilizar celdas solares, pero debido a lo delicado del artefacto estas se desgastan y pierden efectividad, como la que se encuentra en la escuela del ejido al que acuden solamente cinco niños.

Curiosamente los pequeños estudiantes son retraídos, callados, se nota que necesitan de mayor contacto y actividad escolar.

Prácticamente los habitantes tienen prohibido enfermarse, tanto de día como de noche, pues cualquier emergencia tiene que aguantar ese largo traslado de casi 13 kilómetros por el agua.

Ante esta situación los habitantes alzaron la voz, quieren más atención, inclusión y desarrollo, pues con el rubro turístico esperan obtener los ingresos que tanto necesitan.

Hasta parece increíble pensar que en alguna parte del municipio con mayor recepción turística de Tamaulipas, hay familias que subsisten con baterías de autos.

Una parte de esos millones de pesos que se han destinado a obras viales, como bacheos que al poco tiempo se destruyen, no le caerían mal a este ejido, aunque sea una vez.

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