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Martes , 23.10.2018 / 07:55 Hoy

Empatía Popular

La calma antes de la tormenta

Joaquín López

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Una fuerza de la naturaleza de grandes proporciones azotó la tarde de ayer en el estado de Carolina del Norte, Estados Unidos, hecho que provocó la movilización de más de un millón de personas para refugiarse tierra adentro y escapar de la fuerza de “Florence”.
Mientras tanto, con todas las defensas abajo, gobiernos y ciudadanos en el sur de Tamaulipas realizan sus actividades cotidianas con toda normalidad. No hay un rastro de preocupación sobre lo que pasaría si tuviéramos enfrente una amenaza como la de “Florence”.
Tanto se ha dicho de la necesidad de destinar todos los recursos y esfuerzos en proyectos y obras que puedan ayudar a reducir el daño y el peligro en caso de una emergencia de esta categoría, un ciclón o huracán, sin embargo nadie ha movido un solo dedo.
Se habla de que se requieren desde un mil hasta 3 mil millones de pesos para llevar a cabo obras hidráulicas necesarias para contener las inundaciones, sobre todo en Ciudad Madero, municipio más afectado cada vez que cae una lluvia torrencial.
También se ha expuesto desde hace varios años el problema que representa el desgaste del cordón litoral, barrera que ayuda a que gran parte de los municipios de Altamira y Madero no se inunden con la entrada de agua de mar hacia las marismas. El desastre ecológico sería incalculable, pues se podría llegar a alterar todo un ecosistema por la fauna que habita en esas zonas, como los cocodrilos que cada vez más incrementan su población.
Con el agua dentro de las casas y las calles, es más fácil para estos saurios invadir nuevos sectores y convertirlos en su hábitat, como ya ocurre actualmente en algunas lagunas de la conurbación con sus respectivos ataques a animales y personas.
Ya lo exhortó la Iniciativa Privada a los nuevos diputados federales: Tienen que darle prioridad a las obras contra las inundaciones, que hagan ya las gestiones necesarias para bajar el dinero prometido, no hay un mañana.
La demanda se dio luego de que esta semana se registró una fuerte lluvia que en cuestión de una hora inundó varias calles y avenidas, así como la parte baja de la obra del Paso Inferior San Pedro, el cual también preocupa cuando quede listo.
Y es que hasta el momento nadie ha asegurado que cuando llueva fuerte, ese tramo de la avenida no se convertirá en una alberca gigante, generando que todo el tráfico se concentre en las laterales. Ya se verá cuando la terminen.

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