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Martes , 21.08.2018 / 17:34 Hoy

Empatía Popular

Esa cosa que llaman estrategia de seguridad

Joaquín López

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Uno con una pistola de diábolos, otro con un elote envuelto en una playera asemejando un arma, así es como están saliendo a las calles los ladrones que tienen hasta la madre a la población, a los comerciantes, a todo el mundo.

Obviamente en un momento de violencia como puede ser un asalto no nos pondremos a revisar si el hampón en cuestión trae un arma de verdad, como alguna vez lo dijo un gran pensador policiaco (a quien por cierto ni le dieron chance de despedirse).

Pero es el mismo hartazgo, la desesperación, frustración y más sentimientos encontrados los que están motivando a la población a decir ya basta, a aventarse sobre ellos y agarrarlos estén o no armados, la gente se está jugando la vida de verdad, es algo totalmente increíble.

Está pasando en las colonias, calles, en las tiendas, bancos, banquetas, transporte, gasolineras, los robos siguen a la orden del día, aún y con el anuncio del refuerzo de 25 patrullas y otro número desconocido de oficiales.

De hecho el operativo de seguridad ya realizó sus primeras acciones durante una madrugada de esta semana que está por concluir. Reactivaron los patrullajes, detuvieron y revisaron vehículos sospechosos y también merodearon los establecimientos que ya han sido saqueados por los delincuentes. Casi la misma operación de vigilancia de siempre.

La otra parte, la que no está palomeada en el documento que dicta paso a paso la estrategia de seguridad y que repartieron a todas las autoridades del sur de Tamaulipas (si es que realmente existe tal documento y se haya repartido), es el resultado que está dando la valentía ciudadana al realizar ellos mismos, bajo su propio riesgo, sin patrullas, armas ni pruebas de control y confianza, al detener al o los delincuentes durante un atraco.

El asunto no es nada recomendable que se haga, la gente no puede, no debería poner en riesgo su vida de esta manera, pero como se dice por ahí: “si quieres que las cosas salgan bien, hazlas tu mismo”. Pero hay que reconocer que no se hace la chamba completa si el ciudadano no va a denunciar.

Esta misma semana ocurrió, en una terminal de autobuses en la zona norte, a un lado de un banco que ha sido robado casi dos veces seguidas, un ladrón se metió con un arma de diábolos, golpeó al encargado y tomó más de seis mil pesos, pero al querer escapar varias personas que ahí se encontraban se le fueron encima para tirarlo y desarmarlo.

En ese momento la gente desconocía si el arma que llevaba era real o no, pero sí se necesitaron muchos… agallas, para agarrar al sujeto, y por lo que veo aquí en este pueblo sobran muchas agallas. Se llama fastidio.

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