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¿Por qué no se lo dijeron a López Obrador?

Joaquín López-Dóriga

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 Respeto; eso es todo en todo.
Florestán


El aeropuerto de Texcoco lleva meses rebotando entre dudas y contradicciones.

El único que tuvo la decisión, que no las consecuencias, claras, fue Andrés Manuel López Obrador, quien desde candidato dijo que lo cancelaría, aunque dejara la puerta abierta en dos ocasiones para que lo financiara el sector privado.

Ya como Presidente electo dijo que no, que el nuevo aeropuerto se construiría en la base aérea militar de Santa Lucía, con base en el proyecto de los ingenieros Riobóo y Samaniego, a los que hizo responsables de la obra, añadiendo el Benito Juárez, que necesita cirugía mayor, versión de Javier Jiménez Espriú, y al que agregaron el de Toluca, siempre sin precios ni costos.

En Tercer grado, como Presidente electo, le pregunté sobre la disposición a cumplir sus propuestas de hacer el NAIM con recursos de particulares y fue rotundo: El aeropuerto de Texcoco está muerto.

Pero resulta que no del todo, porque de acuerdo con las condiciones de colocación de 6 mil millones de dólares de bonos en el extranjero, si suspendían la obra, tenían que liquidarlos de golpe, al igual que otros mil 600 millones de dólares en una Fibra.

Y para evitarlo, se siguió construyendo el aeropuerto que no se va a construir, y en los calendarios acordados, también estipulados, y Hacienda salió a recomprar mil 800 millones de dólares pagando el dólar a 90 centavos, lo que rechazaron los tenedores y el miércoles volvió a salir con otra oferta mejorada: dólar por dólar más intereses, en lo que fue la última jugada: lo toman o lo dejan, que los tenedores volvieron a rechazar anoche, como era previsible.

Yo estoy convencido de que López Obrador desconocía toda esta ingeniería financiera, los compromisos y los costos, lo que entiendo.

Lo que no comprendo es que nadie de su equipo y asesores, sabiéndolo, porque alguien lo tenía que saber, se lo hubiera dicho antes.

RETALES

1. FALSO. Ayer Javier Jiménez Espriú dijo que es falso que no construir el aeropuerto de Texcoco sea más caro que terminarlo. Ya nos veremos al final de las cuentas. Y se verá su otro error, el de cálculo financiero que al final, pagaremos todos, como ya lo estamos pagando con el aumento al TUA;

2. DINERO. Carlos Urzúa afirmó que el pago de los bonos no se cargaría al presupuesto y es cierto, el fideicomiso del aeropuerto tiene 100 mil millones de pesos que aguanta la primera oferta, pero no los 7 mil 700 millones de dólares con la Fibra. Entonces sí, al presupuesto; y

3. CONTRARREFORMA. Llegó a San Lázaro la iniciativa presidencial para derogar la reforma educativa, para lo que Morena no tiene la mayoría calificada, por ser constitucional, ni ahí ni en el Senado. Hay un contrapeso en la oposición. ¿Lo harán valer? Ya veremos de qué está hecha esa oposición.

Nos vemos mañana, pero en privado

lopezdoriga@milenio.com
@lopezdoriga
lopezdoriga.com

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