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Sábado , 15.12.2018 / 17:09 Hoy

En privado

Los 43, estigma de un país

Joaquín López-Dóriga

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Aquí pasa todo y no pasa nada. Florestán



La noche del viernes 26 de septiembre de 2014, la última información que alcancé a dar en El Noticiero, fue un tiroteo en Iguala contra un autobús y un conflicto entre policías y normalistas de Ayotzinapa. Cerca de la medianoche, ya fuera del aire, supe la detención de estudiantes por parte de la policía municipal de Iguala y reportes que el secretario local de Seguridad Pública enviaba al alcalde, José Luis Abarca, del PRD, quien dijo que estaba cenando tortas.

Ya al amanecer del sábado 27, el conflicto comenzó a dibujarse.

Cerca del mediodía eran varios los temas: el destino de los entonces 57 normalistas, que no aparecían desde la noche anterior, luego saldrían algunos de sus escondites y quedaron en 43, las órdenes del jefe policíaco de Iguala, la intervención de los agentes de Cocula y las llamadas de Abarca con el secretario estatal de Gobierno y el gobernador, del PRD, Ángel Aguirre.

El domingo ya se tenía más: policías de Iguala habían detenido a normalistas del primer año de Ayotzinapa por violentar y alborotar en el informe del DIF de la esposa del alcalde, María de los Ángeles Pineda, y se habían registrado varios tiroteos, como se adelantaba el sábado, uno de ellos contra el autobús que transportaba el equipo de futbol Los Avispones de Chilpancingo, más otro en un hospital al que habían trasladado a algunos heridos, que fue custodiado por elementos del 27 Batallón de Infantería.

Días después, el entonces titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, dijo que la Federación atraía el caso. El lunes hablé con Abarca, que después desapareció con su esposa para ser detenidos en una casa de Iztapalapa, en noviembre.

La PGR hizo una larga investigación, detuvo a más de 100 presuntos involucrados, y concluyó que los 43 normalistas habían sido quemados, sus restos triturados y lanzados al río San Juan, lo que Murillo Karam llamó la verdad histórica. Luego dejó la PGR y en el lance el caso se transformó en un crimen de Estado, Peña asesino y en el estigma de su gobierno. De aquello hoy se cumplen cuatro años y los 43 estudiantes siguen, legalmente, desaparecidos, lo que es intolerable.

RETALES

1. INÉDITO. 

Por primera vez, el Senado, la Cámara de Diputados y la Suprema Corte de Justicia han solicitado al auditor Superior de la Nación, David Colmenares, que los audite, de lo que no hay antecedentes;


2. IGNORANCIA. El diputado de PT-Morena, Benjamín Robles, exigió, así, en ese tono, exigió al Banco de México usar las reservas para salir de la bancarrota en la que Peña Nieto, aseguró, tiene al país. Es decir, irse de una vez por la vía corta a 1976, 1982, 1988 y 1994. ¡Menuda transformación!; y


3. ACLARANDO. La UNAM desmintió que Ricardo Anaya fuera a dar clases en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales, porque en esta institución no existe ninguna relación laboral ni académica con el señor Anaya y no existe compromiso de incluirlo en la plantilla de profesores del siguiente semestre ni en licenciatura ni en posgrado.

Y se irá a Columbia.



Nos vemos mañana, pero en privado



lopezdoriga@milenio.com

Twitter: @lopezdoriga o Web: lopezdoriga.com

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