• Regístrate
Estás leyendo: De pitcher a conquistador
Comparte esta noticia
Domingo , 27.05.2018 / 23:25 Hoy

El cuaderno de Jimena

De pitcher a conquistador

Jimena Rodríguez

Publicidad
Publicidad

Fue el 9 de abril de 1981 cuando todo cambió en la vida de un joven mexicano de Etchohuaquila, Sonora, de tan solo 20 años de edad. El escenario: el Opening Day de Las Mayores. Los Dodgers de Los Ángeles se enfrentaban a los Astros de Houston una vez más para arrancar la temporada. En aquel entonces, las novenas eran rivales de división en la Oeste de la Nacional. 50.511 personas se habían dado cita en el Dodger Stadium, 50,511 que no sabían quién era Fernando Valenzuela cuando Tommy Lasorda lo llamó al montículo debido a la lesión del veterano Jerry Reuss. 2 horas 17 min de juego y 27 outs después, el apodo del Toro (por su aspecto físico) nacía y la ovación por blanquear a los Astros en su debut no se hizo esperar. Más de 36 años después, Dodgers y Astros se vuelven a encontrar y con un historial de más de 700 partidos entre ambos, son los protagonistas de una Serie Mundial que más veces se han enfrentado. Tras 29 años de sequía, sin embargo, vale la pena recordar. Recordar a aquel responsable de poner en el mapa a los Dodgers de Los Ángeles para los latinos fuera de Estados Unidos y preguntar: ¿Cómo es que un desconocido pitcher zurdo sin saber hablar inglés logró vender estadios completos y convertirse en una estrella de la noche a la mañana? En el 81, para cuando conquistaron su quinto anillo de campeonato mundial, la fiebre por el Toro ya se había expandido por todo el territorio. Era el momento en que los latinos comenzaban a tener un verdadero impacto en EU, en su comunidad, y Valenzuela era el representante perfecto de la creciente presencia hispana en la sociedad. Se convirtió en el pitcher más interesante de ver no solo con los Dodgers, sino en las Grandes Ligas. Se llevó el Novato del Año y el Cy Young. Pero para cuando llegó el Clásico de Otoño del 88, el número 34 no solo padecía de una lesión en el hombro, sino que atravesaba además el año más difícil de su vida y carrera. “Una lesión pues pasa, se descansa, tuve problemas en mi hombro, pero pude regresar. La otra parte donde no se puede recuperar nada es la pérdida de un familiar”. Dos años después, la relación se acabó, pero no hay duda que la franquicia le debe mucho hasta hoy. Y aquella mirada al cielo al lanzar, todavía es algo que cualquier seguidor de los Dodgers puede recordar.

Twitter@jiimejime

jimenar14@gmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.