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Domingo , 19.08.2018 / 17:02 Hoy

Estira y afloja

Superávit primario para 2017

J. Jesús Rangel M.

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En mayo de 2015 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) hizo su primera proyección de crecimiento del PIB para 2016, de 3.3 a 4.3 por ciento. El lunes hizo un nuevo ajuste a la baja (el segundo en el año) para establecerlo entre 2 y 2.6 por ciento.

Muchos dicen que esa situación es reflejo de un fracaso en la política económica de México, sin tomar en cuenta para nada el negativo entorno internacional (menos precios de materias primas, entre ellas el petróleo, y menos crecimiento de la economía mundial, entre otros factores), y que hay otros países en franca recesión, como el caso de Brasil.

Esas voces también están a favor de un mayor gasto público del gobierno federal para reactivar un mayor crecimiento económico vía el mercado interno, aunque esto implique mayor deuda pública o debilidad en las finanzas públicas.

Afortunadamente la SHCP que comanda Luis Videgaray no ha hecho caso a esas manifestaciones. Por el contrario, presentará a la Cámara de Diputados un paquete económico que propone para 2017 un superávit primario por lo menos de 0.2 por ciento del PIB. Por primera vez desde 2008, Hacienda buscará que el gasto público sea menor a los ingresos, y eso significa que favorecerá la estabilidad y la fortaleza de la economía nacional.

De acuerdo con el documento sobre transparencia en las finanzas públicas presentado por la dependencia, en 2008 se registró un superávit primario de 1.8 por ciento del PIB. En los siguientes años el déficit fue de 0.1 por ciento en 2009, 0.9 en 2010, 0.6 en 2011 y 2012, 0.4 en 2013, 1.1 en 2014, 1.2 en 2015 y 0.4 en 2016.

Ahí se dice, y estoy de acuerdo, que “uno de los principales objetivos de la política económica del gobierno ha sido proteger las finanzas públicas de choques externos, para mantener la estabilidad macroeconómica y salvaguardar la economía familiar”, y que la reforma hacendaria permitió cambiar la estructura de los ingresos del sector público para “darles mayor fortaleza y estabilidad”.

La dependencia sobre los ingresos petroleros ya no es determinante. Éstos se redujeron de 39.5 por ciento del total de ingresos presupuestarios en 2012 a 19.8 por ciento en 2015. Por el contrario, los ingresos tributarios crecieron en ese periodo 62 por ciento y representaron 13 por ciento del PIB en 2015, 4.6 puntos porcentuales más que en 2012.

Se ha podido compensar la caída de los ingresos petroleros con menor gasto público, sobre todo en servicios personales.

El objetivo es la estabilidad.

jesus.rangel@milenio.com

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