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Jueves , 20.09.2018 / 00:45 Hoy

Estira y afloja

Privados, no de Trump, los terrenos del muro

J. Jesús Rangel M.

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El ratón vaquero de Cri-Cri sacó sus pistolas, se inclinó el sombrero y afinó las espuelas. El presidente Donald J. Trump tiene prisa por firmar órdenes ejecutivas de lo que prometió en su campaña política, independientemente de que revienten los tribunales por miles de solicitudes de amparos y demandas por presuntas violaciones a leyes y normas jurídicas nacionales e internacionales.

Abogados internacionalistas consultados sobre el tema me explican que una orden ejecutiva tiene el mismo peso que una ley. Por lo mismo, el Congreso de Estados Unidos solo puede aprobar otras leyes que limiten la intención presidencial; claro, los tribunales pueden recibir demandas de todo tipo, lo que ya se está analizado incluso por empresas privadas de ese país que pudieran ser afectadas.

Trump también firmó “acciones ejecutivas” que incluyen memorandos y proclamaciones que no tienen el mismo peso legal de las anteriores. Es algo así como un informe a la ciudadanía, Congreso y funcionarios del gobierno donde expresa su opinión sobre temas que considera importantes.

Habrá que observar la calidad de los documentos firmados para determinar los caminos a seguir legalmente y ajustar o no los procesos de negociación y diálogo.

Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, secretarios de Relaciones Exteriores y de Economía, deben planchar acuerdos durante su estancia en Washington para no exponer al presidente Enrique Peña Nieto si mantiene la decisión de dialogar allá con Trump. Irá con toda la fuerza del Estado, no solo de gobierno, al recibir más apoyos de las fuerzas políticas, económicas y sociales del país.

Videgaray y Guajardo tendrán que actuar con paciencia y prudencia, como lo hizo en su mensaje ayer Peña Nieto, y leer bien las señales del equipo de Cri-Cri. Ofrecen zanahorias, pero el muro anunciado es “la más burda expresión de la política de contención desde la Segunda Guerra Mundial”, me comentan embajadores consultados.

Y hay más corrientes a favor de responder a Trump con la misma moneda: si bloquea las exportaciones de aguacate, les bloqueamos las de manzanas; si gravan las remesas para pagar el muro, lo hacemos con las transferencias y repatriación de ganancias y dividendos. Son miles de millones de dólares los que salen de México solo por parte de franquicias de origen estadunidense.

La historia mundial nos recuerda que todos los imperios se han derrumbado desde dentro. Y las reacciones contra Trump se fortalecen más con acciones legales. Los terrenos para construir el muro son privados.

jesus.rangel@milenio.com

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