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Viernes , 20.07.2018 / 05:34 Hoy

Desde la raíz

Un acto de amor, luz de la otrara “Claraboya”

Jesús Guerrero Valdez

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Si es verdad que no se puede vivir en el pasado, también es cierto que “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”, dice José Saramago.

No estoy hablando de empatías o simpatías; hablo de hechos y de nombres que en muchos casos ya no se recuerdan en este reducto (no parece extraño), citaré dos: Juan José González Mejía y Sandra Angélica Torres Herrera. Hablo de la Claraboya de 1998 a 2005 poco más o menos; sí, la de antaño.

Fue en un mes de mayo del día 21, fecha cabalística si se quiere. Ocurrió casi 20 años atrás en un Tampico de rostro más provinciano, con mayor número de librerías, de plazas y escuelas; de una ciudad más simple, tranquila y sin mayores complicaciones. Pero dónde el hastío pululaba a la vuelta de la esquina.

Si bien ya existían personajes, impulsores del conocimiento... y los clubes sociales (estos últimos hasta hoy de taza de té y café y el rigor de la “foto” social), un episodio de amor derivó en la otrora Claraboya Literaria, un espacio-simiente; origen de mucho de lo que hoy podemos atesorar en el Puerto, punta de cultura. Ahí se conjugaron creadores, artistas, promotores que siguen beneficiando a nuestra inclasificable urbe.

Imagine un Acto de Amor, insisto; una semilla germinal que como muchas, desate, sin proponérselo de primera, la bifurcación de muestras de conocimiento; diría, fue otro despertar del marasmo en nuestra mítica “pequeña Nueva Orleans”; un aleteo de mariposa; soplo continuo que llega hasta nuestros días.

No hablo entonces de intelectuales, sabios o eruditos; sino de enamorados, que por un acto de querencia, iniciaron la promoción de la cultura: “Caminábamos por la Avenida Universidad, pasamos a la plaza Comercial Mexicana, al ver la Librería de Cristal, le dije a Sandra, “éste sería un buen lugar para leer poesía”, ella me dijo, anímate y lo hicimos; ese mismo día, pero por la tarde Óscar Benito Okusono García, dio el verde al proyecto.

En aquellas tardes participaron de una u otra forma: Ana Elena Díaz Alejo, Amparo González Berumen, Juan Jesús Aguilar, Julián Hernández García, Liliana V. Blum, Alfredo Estrada Cardoso, Andrés García, Aurelio Regalado, Roberto León González Alexandre, Olga Decanini de Solbes, Gastón Alejandro Martínez y una lista interminable, yo mismo estuve en esas presentaciones. Me atrevería a decir que hoy tenemos a lectores de poesía en voz alta “Tomiyauh”, Café Cultura y tantos otros grupos que surgieron, gracias a esas tardes en la Librería de Cristal. Reuniones que una pareja, comenzó, guiados por el más puro amor.

Un abrazo Juan y Sandra, desde aquí hasta Xalapa.

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