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Lunes , 17.12.2018 / 00:13 Hoy

Desde la raíz

Reto municipal: convocar la unión de actores culturales

Jesús Guerrero Valdez

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A finales del año 2010 y comienzos de 2011, en las instalaciones de una empresa impulsora de autos, primero y en un recinto oficial después, es cuando -si la memoria no me falla- se reunió en su totalidad la llamada plana mayor de la cultura local; aquellos rostros con esperanzas y sueños iban a escuchar a la entonces candidata Magdalena Peraza Guerra, quien a la postre sería la primera alcaldesa de Tampico (recientemente iba en busca de un tercer mandato municipal); promotores, intelectuales y artistas ante aquel llamado hicieron eco en la difusión de sus trabajos.
En esas reuniones, recuerdo -si se me permite la cursilería- hubo caras llenas de ilusión ante los embates de la violencia que se había desatado en la zona, más o menos dos años atrás; lo mismo el “mundillo” teatral, dancístico, graffitero, de la plástica, editorial y de la promotoría cultural, llevaron sus “sacos” llenos de ilusión.
Nadie dudaba de la importancia de salir a las calles a combatir a la violencia con el arte y, Peraza Guerra lo supo muy bien, desde mucho antes.
En cada una de sus etapas de crecimiento dentro de la política, apostó a la cultura, con excelentes resultados.
Qué mejor prueba que el apoyo destinado a los creadores que paradójicamente impulsaron gobernantes (empezando por Tomás Yarrinton Ruvalcaba) actualmente acusado de lavado de dinero, entre otros delitos, y que siguen siendo recordados con agrado, por la propia comunidad. Ese soporte, ahora en decremento sustancialmente.
Nadie puede negar existen las buenas intenciones de cada uno de los actores políticos, pasados y actuales.
Sin embargo, ninguno ha vuelto a reunir de esa manera ni por casualidad, la aprobación de artistas e intelectuales de la zona.
¿Falta de voluntad política? ¿De consenso o capacidad de convocatoria? Lo cierto es, que el político en busca de hacer un cambio de fondo, no solo en el municipio, sino en todo el país, tendrá que abonar en la cultura.
De aquellas reuniones que se fueron dando en la Casa de la Cultura de Tampico con intelectuales, promotores y artistas -tras siete años transcurridos- no queda mucho, sino el desgaste en el juego político que ha ido erosionando, mermado objetivos como el de unir y sacar a las manifestaciones artísticas a las calles.
La espera puede ser larga cuando se trata de transición en los gobiernos, después de unas arduas elecciones en Tamaulipas, donde más que “músculo”, los partidos y los contendientes han demostrado una cierta intolerancia y sensibilidad a que los verdaderos protagonistas de la cultura local tomen las riendas de espacios destinados al arte, para terminar con la violencia.

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