• Regístrate
Estás leyendo: Mal pagados, pero con Infonavit
Comparte esta noticia

Desde la raíz

Mal pagados, pero con Infonavit

Jesús Guerrero Valdez

Publicidad
Publicidad

En el año de 2004, un trabajador de los que engrosan las listas de empleados mal pagados (del cual me reservaré el nombre) decidió -no sin desconfianza- hacer válido su crédito para adquirir una vivienda a través del Infonavit. El que le descontaran casi dos terceras partes de su salario, lo hacía propenso a vivir al día y a dudar.

El irrisorio sueldo de casi 3 mil pesos al mes, entonces, le hacía pensar verdaderamente que se las verían difícil; pero su esposa y él, convencidos de poder salir adelante, se lanzaron a esa rueda del infortunio, de la cual no se esperaban más que buenas experiencias y no la serie de situaciones que están poniendo en juego el patrimonio de la familia.

La casa fue adquirida a través de una empresa inmobiliaria de moda, de esas a las cuales los números de las ventas le suenan más satisfactorios que el poder entregar a una familia un producto de buena calidad; aquello que podría elevar su confianza y su nivel de vida.

A la llegada de la violencia inusitada, la casa ubicada en Altamira fue saqueada en varias ocasiones antes de intentar poder habitarla, en parte ante la precaria garantía de seguridad de aquella zona; fueron al menos tres ocasiones que tuvieron que hacer un esfuerzo para intentar sustituir las ventanas, puertas, cableado eléctrico, tinaco y tarjas robadas, y aumentar sus gastos de una manera desproporcionada.

Para colmo: además del pago de la renta, agua y luz, de los gastos con los hijos en las escuelas, los préstamos a pagar y vivir al día, uno de esos años, golpeados por la “violencia organizada”, un día ya no pudieron ingresar a su casa, pues había sido elegida y ocupada por un grupo de personas.

Nadie pudo entonces darles una respuesta sobre quién podría liberarles la habitación por la que todavía siguen pagando.

Los recibos de agua y luz... a nombre de “los nuevos inquilinos” o “a quien habita”, según explican, no sin temor. Pero los pagos a muchos les siguen siendo descontados puntualmente por el Instituto.

Este miércoles al saberse olvidados, y recibir la estocada final, por parte del Infonavit, más de 300 trabajadores que forman los 48 organizaciones sindicales, ayer encabezaron una protesta frente a las oficinas de la institución -que se supone debe apoyar a los trabajadores- al recoger casas asignadas y ponerlas a la venta a través de despachos jurídicos. Solo hablamos de unos pocos, y no de los cientos o miles de personas que se sienten defraudadas por la acción de un gobierno omiso, ante este y otros claros atropellos en el sur de Tamaulipas y quizá, en el país.

¡Qué clase de ayuda! ¿Dónde está la inteligencia en todo esto? ¿Y las autoridades? ¿Quién vela por el patrimonio de estas y otros trabajadores? Vivimos en un país donde las leyes rebasan la justicia.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.