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Lunes , 17.12.2018 / 09:43 Hoy

Desde la raíz

Logos Hope, repartiendo conocimiento y cultura

Jesús Guerrero Valdez

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Fue hace poco más o menos 25 años cuando decidí llevar a mi pequeña hija al Logos II; entonces mi actual doctora de cabecera tenía apenas 5 añitos y, como ahora al abordarlo, algunos comentarios -a mi parecer- estaban cargados de prejuicio: ¿Por qué ir a un barco donde predominaba literatura religiosa? o ¡Nos han engañado! ¡Tratan de evangelizarnos! La gente gusta hallar el hilo negro a las cosas.

La vida está llena de este tipo de preocupaciones y, esto nunca deja de sorprenderme. Con la visita del barco Logos Hope -una enorme nave de 132 metros de largo y 21 de ancho- son muchos los que han decidido abordarlo para saciar su curiosidad; y han bajado, sin que les haya pasado absolutamente nada, como a mí y a mi hija en aquella ocasión.

Su gira por Latinoamérica se remonta al pasado 30 de enero al zarpar de Cartagena, Colombia. En México inició en el puerto de Veracruz; después de durar en Tampico más de una semana, pasarán a Coatzacoalcos, tocarán Progreso y saldrán de territorio nacional por Yucatán.

John Hernández, quien tienen todas los rasgos de cualquier otro latinoamericano y habla perfecto castellano, nos aclara que pertenece al país autónomo de Aruba, isla que conforma parte de las Antillas Menores influenciados por los Países Bajos; su lengua de origen “una mezcla de español, portugués, holandés y francés, de nombre papiamento u holandés”, una de las lenguas oficiales en el mundo.

Así como Hernández, en el buque van 400 tripulantes de 65 diferentes nacionalidades, todos conviviendo, apoyando los propósitos más altos que representa el barco Logos Hope: “Estamos convencidos de llevar conocimiento, ayuda y esperanza; el conocimiento, lo traemos a través de nuestras culturas pues venimos de todas partes del mundo, pero igual a través de los libros que traemos; la ayuda, por los trabajos que hacemos en comunidades y con apoyo general, sobre todo”, y aclara que ahí no existe una denominación especial -como tal- de alguna religión.

En el apoyo de esperanza (hope), se detiene un poco para decirme: “Nosotros fuimos ayudados en años pasados, y dentro de esa experiencia es como nosotros queremos ayudar a la gente”.

Asegura que para mantener al barco, un tercio sale de la venta de los libros; otra parte la pagan el voluntariado tripulante; y una última llega por aportaciones mensuales y donaciones en línea.

Si bien dicen que son 5 mil diferentes libros los que tienen en exhibición, hay 800 mil volúmenes guardados dentro de sus bodegas, lo que hace al Logos Hope en barco con la librería flotante más grande del mundo; sí, un navío repartiendo cultura y esperanza por el mundo.

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