• Regístrate
Estás leyendo: Leticia y Emilio, la experiencia del teatro
Comparte esta noticia
Lunes , 18.06.2018 / 11:32 Hoy

Desde la raíz

Leticia y Emilio, la experiencia del teatro

Jesús Guerrero Valdez

Publicidad
Publicidad

¿Puede existir algo más edificante para el alma humana que hallar en su paso, a la pareja -sino ideal, lo más cercano a ello-, con quien se habrá de compartir la experiencia de la vida? Leticia Lira Flores y Emilio Benavides Osorio, tienen una historia adelantada a su tiempo, una historia llena de pasión.

Algo impulsa a dos a mantenerse unidos y es sin duda el amor... al teatro; en él han puestos todo y nada, como en un costal sin fondo, porque saben, la mayoría de las veces nuestra memoria es traicionera y los seres humanos, desagradecidos.

Sin embargo, no es éste el caso; el pasado 27 de marzo con motivo del Día Mundial del Teatro, se entregó un reconocimiento a la trayectoria artística y docente en esta disciplina a los dos maestros, Leticia y Emilio, pilares del teatro en el sur de Tamaulipas.

Emilio, actuó y dirigió en el extinto IRBA desde principios de los años 70’s, y a partir de 1996, colabora con su esposa Leticia Lira, en la dirección del Grupo de 6 a 8, de la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Tamaulipas; es asesor artístico y ocasiones, actúa en alguna de las puestas.

Ella impartió Teatro Infantil en el Instituto Regional de Bellas Artes (IRBA) de 1976 a 1985. También participó como actriz, en diversos montajes con el grupo de teatro de esta institución de 1973 a 1994, y como directora, a partir de 1985 con el grupo de teatro del IRBA. Es catedrática en la Licenciatura de Arte de la Facultad de Música de la UAT, en donde ha impartido clases, cursos, talleres y seminarios. Nombrada, Creador Emérito de Tamaulipas en el año 2014.

A los escenarios han dedicado tanto o más tiempo que al quehacer del matrimonio -el reloj de arena se desgrana inexorable para alcanzar ya 50 años de unión-, pero saben éste, es el pretexto perfecto; la médula formativa de su historia se centra en las tablas de los escenarios. En ellos, han iniciado en la apreciación del arte dramático a muchas generaciones.

Fue ahí donde: “vi que había un poco de discriminación, porque pensaba ¡Esto no puede ser! Ellos creen, como (una) es mujer ¿Cómo va a poder dirigir una obra de teatro?”, a pesar de eso, Emilio fue para ella la excepción.

Benavides, ha señalado: “de pronto tuve la idea de que el teatro, al que nos hemos entregado sin reservas, ‘aun a costa de nuestra propia salud’, como diría Chejov en alguna de sus obras, es demasiado excluyente, exige mucho y no permite dedicarse a otras cosas”, pese a eso, su pasión los ha fusionado.

En el homenaje refiere con sinceridad a toda prueba: “Ella es quien más merece el reconocimiento, porque ha seguido con esto... yo solo colaboro”; contrario a la frase “detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”, bien pudiera decirse; el amor trasmuta en teatro, cuando dos bien se entienden.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.