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Domingo , 22.07.2018 / 04:56 Hoy

Desde la raíz

Iniciar con menos fantasías y más trabajo

Jesús Guerrero Valdez

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Nada debería asombrarnos: Cada inicio de año es la oportunidad de una nueva utopía. Es la oportunidad de una nueva fantasía qué recrear y así, nos aferramos sólo a los milagros. Milagros que son como los buenos propósitos y solo eso.

Este pequeño laboratorio que es nuestra ciudad de Tampico, es suficiente para anticipar nuestro “desorden mundial”, sin pretender ser apocalíptico. Somos parte de ese desbarajuste que no hemos querido ver y que ahora se abalanza sobre nosotros.

Pero solo basta salir a las calles y ver el caos que impera, para darse cuenta hasta dónde ha permeado la anarquía, el desinterés y la corrupción, solo por citar un ejemplo. El fin del mundo puede estar en casa, más cerca de lo que pensamos. Todos los fines del mundo.

Cada año está lleno de buenos propósitos; somos rehenes en buena parte de los buenos deseos, la buena suerte y de la buena fortuna. Pero nos disgusta la antítesis de esta idea. Quizá eso nos evita ver más allá. Con el inicio de año, tanto los gobiernos como sus pobladores hacen sus promesas que yacen acumuladas.

Lo han anticipado los escasos filósofos que rondan aún por ahí en los rincones, que como los de antaño, son juzgados de excéntricos y chiflados. Un anuncio es claro, la desaparición del Estado, como lo conocemos.

Hace tiempo que la fragilidad del Estado es patente, y es tiempo que la desgastada sociedad civil tome el lugar que le corresponde y salga a manifestar su presencia con inteligencia; en casa nadie quiere limpiar los platos, lavar la ropa y hacer la casa. Pero nadie lo hará por nosotros.

Al salir a la calle y ver una ciudad en franco desorden, el poco respeto a los demás y la falta de autoridad, una vez más nos anticipa y hace un fuerte llamado como ciudadanos.

¡El fin del mundo está cerca! Han dicho en siglos pasados, y las siguientes generaciones lo seguirán diciendo cuando un periodo se cierra y otro nuevo se abre. Pinta difícil este año por todo el panorama que se presenta.

Ya he dicho alguna vez, tener miedo es normal hasta cierto punto... Pero el temor paraliza, y nos vuelve vulnerables. Hoy es un buen momento para recoger el día. Si queremos permanecer.

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