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Miércoles , 15.08.2018 / 16:34 Hoy

Desde la raíz

Amparo Berumen; zacatecana, pero huasteca por elección

Jesús Guerrero Valdez

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No es la primera vez que Amparo González Berumen recibe una distinción. Habrá que mencionar que tan solo el año pasado, un 11 de septiembre, durante la ceremonia protocolaria del 187 aniversario de la Victoria de Tampico de 1829, fue galardonada con la presea destinada a ciudadanos distinguidos; la medalla “José de Escandón”, de manos del entonces gobernador.

Quien crea que la conoce del todo, no sabe nada y, quien sabe de ella, seguro no ha terminado de conocerle. El pasado jueves 9 de noviembre, la Asociación Tamoanchan A.C., una agrupación que se identificó profundamente con su bonhomía, le hizo un merecido reconocimiento.

Decía Arthur Schopenhauer: Mi filosofía es simple, puede resumirse en una única frase: el mundo es el autoconocimiento de la voluntad. La voluntad férrea de Amparo Berumen, ha hecho de la cultura huasteca su trinchera desde Tampico por más de 20 años, a través de Café Cultura.

Zacatecana de nacimiento, pero huasteca por elección; estoy seguro, por el gran amor que le profesa a su gente, pesa más que cualquier gala el nombre de “David Celestinos Isaacs”, a quién admiraba profundamente.

“La realidad es que no sé cuando David Celestinos entró de manera tan importante a mi vida, como un gran amigo, como un gran maestro, como un gran ejemplo, no sé en qué momento porque yo creo que fue en todos los momentos; cuando tuve cercano su consejo, su cariño, su regaño...” dijo la también periodista, escritora y fotógrafa.

Poco antes de la entrega del medallón, don Fernando Méndez, hilvanaba su verso: “...y que tu obra cultural no ceda y difumine; que esta tierra se ilumine, con fina luz auroral”, fue una día especial.

“Cuando me hallaba detrás de las mamparas, escuché el bullicio, el aparente desorden y por un momento, me desconcerté. Me tocó conducir el festival del “Son del Árbol Florido”, y anunciar la imposición de la medalla “David Celestinos Isaacs” a una gran amiga, benefactora de la cultura y de las tradiciones: Amparo Berumen. Entendí... la Casa de la Cultura fue entonces el corazón del fandango”, contaba Laura Ahumada, directiva de Tamoanchan.

Para aquellos que han tenido la oportunidad de asomarse a este mundo de tradiciones, donde no hay mayor adorno que el gusto mismo por lo propio; el sonido del huapango y son huasteco; el zapateo improvisado, su hermosa artesanía y su gastronomía; la anécdota de Laurita habla por sí sola.

Esa noche la huasteca y Amatlán, estuvoieron ahí, presentes.

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