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Viernes , 22.06.2018 / 11:10 Hoy

Los sonámbulos

Un remake del Mago de Oz

Jesús Delgado

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Una breve aproximación de Donald Trump sobre Donald Trump: "siempre es bueno hacer las cosas bien complicadas para que nadie pueda averiguar lo que pasa". (The New Yorker, 19-V-1997). Y si a esto se le agregan los "hechos alternativos", es decir, la mentira a discreción (como la "posverdad", término encubridor de narices en perpetuo crecimiento), hete aquí un claro caso de intratabilidad político-económica.

Los analistas, incluido el magnate Carlos Slim, no ven ninguna amenaza y, menos, encuentran al neoliberalismo depredador (Ogro Salvaje) como causante del ascenso de este bocazas republicano. Con gestos de: "me rindo", incluso algunos atribuyen a la estupidez el resorte por el cual este evasor de impuestos (no ha pagado en dos décadas, pero ya tiene listo el dedo en el gatillo -fiscal- contra otros rapaces) logró la presidencia estadounidense. Como sea, la pesadilla apenas se inicia.

Ejercicios de mercadeo político y de sicología social aparte, no se ha entendido bien por qué ciertas obras literarias que colocan a la estupidez y a la codicia como centro de descarnada critica, forman parte de lecturas infantiles.

Esos son los casos, por ejemplo, de "Los Viajes de Gulliver" (Swift) o "El Principito" (Saint-Exupéry), e igual "El Maravilloso Mago de Oz" (Frank Baum) que además dio origen a una película de culto gay (con Judy Garland convertida en una "pop star").

Vista con antiparras de antropólogos, historiadores y otros, la pasada campaña presidencial estadounidense fue un remake "populista" del Mago de Oz (balín con sus trucos menos espectaculares que los de nuestro extinto "Beto El Boticario"), similar a otra de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, con William Jennings Bryan como candidato demócrata.

Si Bryan pretendía reemplazar el patrón oro por uno bimetálico, Trump pretende lo mismo con el supuesto libre mercado y pasar al proteccionismo, aunque en los hechos son la cara de la misma moneda (los gobiernos protegen monopolios, duopolios, oligopolios, evasores y especuladores, como hemos visto en México y en el mundo).

Igual que en la novela de Baum, las Brujas Malvadas del Este y el Oeste siguen fielmente representadas: los banqueros o, para decirlo en jerga moderna, "inversionistas" o dueños del dinero; igual "El León Cobarde" (políticos sometidos al capitalismo) y ciudadanos en calidad de Espantapájaros (sin cerebro, listos para un nuevo engaño); el "Hombre de Hojalata" (sin corazón) representa a los que, buscando levantarles el ego, la mercadotecnia neoliberal llama "millennials" (en realidad, jóvenes de la generación Fobaproa, en nuestro caso).

No sobra recordar que las campañas de Bryan fueron como reacción al pánico de 1893 (continuación del de 1873) y los populismos cuasi nazis de hoy, resultado de los efectos del crack de 2008 , la desigualdad extrema y la riqueza todavía más extrema (muy grosera).

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