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Sábado , 21.07.2018 / 02:55 Hoy

Los sonámbulos

Sigue la engorda del “espíritu animal”

Jesús Delgado

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Ante preguntas tontas seguidas de explicaciones que parecen surgir de episodios en los que se teatraliza con ectoplasma y espumarajos para tratar de convencer que el realismo es tema de espiritistas, Luis Videgaray, titular de Hacienda, dio una respuesta de los motivos que obligaron a recortar el gasto en 132 mil 300 millones de pesos y a elevar la tasa de referencia medio punto porcentual para dejarla en 3.75 por ciento, además de vender dólares a "discreción" (se colige que a oscuras y a mansalva)

Según esto, las medidas ("sorpresa", según se dijo) fueron para frenar a especuladores que llevaron al peso a su mínimo histórico.

Argumento medianamente cierto y ambiguo, para su célebre intriga teológico-policiaca medieval "El nombre de la Rosa", el fallecido Umberto Eco habría tenido que echar mano, no de la franciscana "Navaja de Ockham" para aceptar la más simple de las hipótesis, sino al macabro humor de Alfred Hitchcock: no hay peor muerto que el cadáver renuente, según el sarcasmo tropical de Guillermo Cabrera Infante.

No es menester recordar que ante la depreciación del peso frente al dólar, que casi alcanza los 19 pesos, casi una semana antes de anunciar las "medidas sorpresa" el funcionario había negado ataques especulativos contra la traqueteada divisa local, pues si algo caracteriza a esta época es la falta de memoria.

Tampoco, que esos lances son el dogma quintaesenciado del recetario de austeridad para unos (recortes, de larga data y desastrosas consecuencias sociales) y "alimentación" adiposa para otros (aumento de tasas para la acumulación por parte de especuladores)

Son las típicas sesiones espiritistas tratando de conjurar espectros que sólo espantan a lo más conservador de la especie: a saber, la inflación, que a decir de algunos especialistas, en cierta dosis permitiría al gobierno reducir su deuda en vez de aumentarla (tanto en cantidad como en el plazo) lo que al final sucederá. Pero más allá de 3 por ciento y no actuar con austeridad es antireligioso.

¿Que el alza en la tasa de referencia es para contener a los especuladores y no saquen sus dólares como lo han venido haciendo a destajo? No hay duda de que se va a afectar a los de siempre (tarjetahabientes, créditos hipotecarios, autofinanciamientos y préstamos en general) pero el objetivo está por verse, pues los banquetes pantagruélicos no han sido suficientes, según el reclamo que han deslizado representantes del "espíritu animal", que buscan dejar al cadáver más seco de lo que está (y lo han estado logrando)

Sugerir la aplicación de un modelo fiscal, incluso tenue, para controlar a estas pasiones desbocadas por la acumulación y la evasión, es ir en contra del plan divino que, parafraseando a Eco, mediante sus engendros muestra sus horribles características y sus insanas propensiones.

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