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Miércoles , 19.09.2018 / 12:34 Hoy

Los sonámbulos

Pobres: sanchopancesca disputa

Jesús Delgado

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Miguel de Cervantes Saavedra, sarcástico analista en temas de economía, no sería muy bien visto en cumbres y foros: "Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una abuela mía, que son el tener y el no tener...".

Con esta sanchopancesca sentencia pronunciada en las "Bodas de Camacho" (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, capítulo XX, segunda parte) Cervantes ironizó sobre la milenaria dicotomía riqueza-pobreza, expresando su desprecio mediante parodias donde el vellocino de oro resulta un asno recubierto y, como se expresaría actualmente, donde sólo "vive quien vence".

Época cervantina muy nuestra, al pobre únicamente se le otorga (y con dudas) el honorífico título de "hombre de bien"; también, se le regatea cualquier muestra de honor ("el pobre honrado, si es que puede ser honrado el pobre") y debe contentarse por su condición "con lo que hallare" y vivir en un cuarto, según el consejo del escudero a Basilio.

La ironía cervantina es despiadada: exhibe el retrato de una España envilecida durante los siglos XV y XVI , superpotencia mundial, con una sociedad de privilegiados (nobleza y clero) y una nutrida legión de menesterosos generada por la depredación y una conducción económica desastrosa, a pesar del saqueo de oro y plata de América que, como se sabe, sirvió más para financiar las guerras de la monarquía que el desarrollo, resultando al final el clásico endeudamiento y luego la bancarrota.

España completó la primera vuelta al mundo de la historia o, para decirlo mejor, es pionera de la "globalización" y del capitalismo en su etapa primitiva (que en casi nada difiere del muy moderno) con extremos "insalvables" en los que al que es pobre no le queda más que recibir dádivas, ser tratado como "un hombre de bien" pero "de poca sal en la mollera" y del cual ni siquiera cabe hablar de su mala ventura porque "quien es pobre no tiene cosa buena», (capítulo XXXVII, primera parte)

Cervantes vigente, poco se ha transformado, salvo la disputa de los pobres para seguir lucrando en su nombre por parte de demagogos y sus pares filantro-capitalistas (no es broma, pero así se hacen llamar). Los animales de tierra cambiando moradas con las bestias marinas, según trueques históricos, la política y la economía muestran su indigencia de miras, a menudo soporífera y cargada de acusaciones.

Esa es la polémica que atizó la desaparición de "pobres" por parte del INEGI, deslizándose las peores intenciones, como ha sucedido programa tras programa, sexenio tras sexenio.

***El pasado lunes se nos "adelantó" Manuel Hernández Guerrero, mi hermano. A él debo muchas cosas, pero una en especial: con su ejemplo me arrastró a ese mundo lleno de "cuentos de hadas" que es la literatura, desde los clásicos e historia, pasando por entremeses políticos y económicos domésticos y hasta deportivos. Ya lo extraño, igual mis hermanos, tíos, sobrinos y Sarita, su hija.

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