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Martes , 16.10.2018 / 10:07 Hoy

Los sonámbulos

Del crimen como motor de la economía

Jesús Delgado

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Desde los doctores escolásticos, allá por el remoto pero vigente Siglo XII en el que la civilización feudal mostraba sin desenfado su jerarquía de "señores y vasallos", se desarrolló la tesis de que la economía "es una ciencia no normativa", esto es, que el análisis excluye la maldad o la bondad de la actuación humana para alcanzar sus fines. Hay "fallas", pero no injusticias.

A partir de ahí la famosa "ley natural" ha sido "fundamento" para los curas neoliberales, pero también blanco para el retrato crudo y mofa de otra escolástica, la materialista y socarrona:

"El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos...", dice Marx (Teorías sobre la plusvalía, tomo I), quien observó que éste, además, produce el derecho penal, al catedrático y su "inevitable compendio" para venta; policías, administradores de justicia penal, "esbirros, jueces, jurados, etc.", y muchas otras ramas de la industria "que representan otras tantas categorías de la división del trabajo, (y) desarrollan diferentes capacidades del espíritu humano", incluida la del honrado artesano en la creación de "ingeniosos inventos mecánicos" para la tortura.

"El crimen descarga al mercado de trabajo de una parte de la población sobrante" y, en suma, "impulsa la fuerzas productivas". El delincuente como "compensación natural" que abona al restablecimiento del equilibrio, ¿acaso, sin los delitos nacionales, habría llegado a crearse nunca el mercado mundial?, se pregunta quien, en vez de haber sido motejado como "El doctor terror rojo", tendría que figurar como uno de los "padres fundantes" de la ortodoxia capitalista neoliberal, referente en toda cumbre, resaltando su llamado a sacudirse acusadas hipocresías.

Que el lavado de dinero en nuestro país, por ejemplo, haya alcanzado los 29 mil millones de dólares en el año 2015 (!10 por ciento de las ganancias del crimen!, a decir de sabuesos estadounidenses) superior a la Inversión Extranjera Directa -IED- con sus 28 mil 382.3 millones de dólares, y a las remesas -producto en parte del corpus criminoso- y sus 24 mil 770 millones de dólares, habla, según los entendidos, de la "creatividad" en transferencias electrónicas, giros en efectivo, depósitos en tarjetas de prepago en tiendas de conveniencia, restaurantes, hoteles y casinos, así como la compra de pólizas de seguro (el método más común, dicen), pero también de la "mano visible" del moderno artesano "innovador" que mueve y armoniza al mercado.

Extraño que no lo haya oteado el agudo olfato marxista: que el crimen privado habría de instituirse al grado de disputar el monopolio de la violencia al gobierno, que la delincuencia sería parte del andamiaje institucional para, conforme al canon, facilitar el camino a las "benignas fuerzas" de la productividad.

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