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Viernes , 20.07.2018 / 17:43 Hoy

Los sonámbulos

De “grandes agendas” ya olvidadas

Jesús Delgado

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Por una extraña coincidencia, tanto los paladines de la novela realista como los jefes de gobierno de las últimas tres décadas y media tienen en común cierto aire de heroicidad burlesca. En lo primero se justifica pues todo es figurado y los campeones del dislate cargan con los "honores", pero en lo segundo hasta se asumen poses graves, como quien aspira al título de modesto salvador de la humanidad tras haber combatido a todos los diablos.

Cúlpese al destino y a sus designios fatales, pero a estas alturas y de acuerdo con elevados propósitos, la pobreza extrema tendría que haberse reducido al menos a la mitad, según los redentores "objetivos del milenio" establecidos en el 2000, con fecha de vencimiento en este 2015.

Entonces, como recuerda Thomas Pikkety ("La Crisis del Capital en el Siglo XXI, crónicas de los años en que el capitalismo se volvió loco", Siglo XXI, p. 55), se requerían unos 100 mil millones de dólares por año y el hoy célebre economista no se hacía ilusiones al preguntar si todo estaba listo para configurar un sistema fiscal internacional (aunque después volvió a la carga en su hasta ahora más famosa obra).

Al presentarse recientemente en la ONU una nueva agenda para eliminar la pobreza en el 2030, se necesitarán cada año unos 3 billones de dólares, que nadie sabe de dónde van a salir pues en los últimos 15 años los gobiernos se esforzaron más por ampliar los paraísos fiscales y doblar la cerviz ante las multinacionales y empresas locales, que a fortalecer su hacienda y a procurar controles.

Ello, aunado a los salvatajes bancarios por el crac financiero del 2008 (sí, es un salvajismo lingüístico pero refiere justo a lo que suena: rescates salvajes tipo Fobaropa, hoy IPAB, que sigue cobrando víctimas sociales en nuestro país).

Se trata de "agendas" en las que, a juzgar por la ampliación de las franjas de pobreza y de riqueza, se escucha al cínico prefecto de la policía Louis Renault y su "Estoy indignado, indignado", de la película Casa Blanca ya que, como ayer, hoy ha vuelto a resonar el tan solemne como hilarante: "es un compromiso de estado".

¿Alguien recuerda los fallidos "objetivos del Milenio? Los actuales "jefes" de gobierno andaban en otras lides cuando eso sucedió, y muchos de los que hoy asumen el "compromiso ineludible" de la Agenda 2030, para entonces quizás ya no estarán en circulación.

Suponiendo que se respeta la palabra, ¿cómo se va a lograr eso? ¿Con la misma receta neoliberal que durante casi cuatro décadas se ha encargado de abrir la brecha entre pobres y ricos, permitiendo la acumulación y la evasión sistemática de impuestos?

Esas agendas son, al final, copia de la lógica malvada atribuida a "Los monederos falsos", de Andre Gide: el diario de un novelista que escribe una novela sobre un novelista que lleva un diario sobre la novela que está escribiendo.

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