• Regístrate
Estás leyendo: Torreón: una Diócesis con los hijos del desierto
Comparte esta noticia
Lunes , 22.10.2018 / 21:03 Hoy

Areópago

Torreón: una Diócesis con los hijos del desierto

Jesús de la Torre T. Pbro.

Publicidad
Publicidad

El 19 de abril de 1958, el entonces Delegado Apostólico, Luigi Raymnodi, creó la Diócesis de Torreón, cuyo limitado territorio quedó confinado a la Comarca Lagunera, con las parroquias establecidas en la ciudad, y cinco del campo, que eran: Santiago Apóstol, en Viesca; Nuestra Señora del Refugio, en Matamoros; San Pedro, en San Pedro de las Colonias; San Antonio del Coyote, en Coyote; Sagrado Corazón de Jesús, en Francisco I. Madero.

Las parroquias de la ciudad eran: Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora del Carmen y Sagrado Corazón de Jesús. El total de sacerdotes para el campo y la ciudad, eran 26. El día 20 de abril, se consagró el nuevo Obispo, Dn Fernando Romo Gutiérrez.

Desde 1940, se tienen indicios de que se comenzó a decir que Torreón podía ser una sede episcopal. En 1957, se celebró el cincuenta aniversario de la ciudad de Torreón. Al año siguiente se creó como Diócesis, bajo el pontificado del Papa Pío XII. La nueva Diócesis de Torreón, creó sorpresa en cuanto a la delimitación de su territorio, ya que se había pensado que abarcaría todo lo que comprendía el territorio de la Comarca Lagunera, tanto coahuilense como duranguense. Pero de aquel lado del río Nazas se movieron con prisa, y aplicando el principio de que “De a Roma viene, lo que a Roma va”, se dividió a los laguneros y pronto se comenzaron a trabajar diferencias ideológicas marcadas por el Río Nazas. Y como la Puerta de Alcalá: “ahí está viendo pasar el tiempo”.

La Diócesis de Torreón nace por el pontificado de Pío XII, e inicia su desarrollo con el pontificado innovador de Juan XXIII, iniciador e inspirador de la pastoralidad del Concilio Vaticano II. Al Obispo de Torreón, le tocó participar en sus cuatro etapas. Como obispo joven, le cupo en suerte ser altamente receptivo del viraje eclesial que daba la Iglesia en tal concilio. Ahí se hizo amigo de teólogos y pastoralistas, quienes después de celebrado el Concilio, visitaron Torreón para dar cursos que pusieran al día a esta naciente Iglesia.

La asimilación de la enseñanza del Concilio Vaticano II, pronto fue acompañada por las enseñanzas de Medellín, Puebla y una serie de cambios mediante el Plan Diocesano de Pastoral. Al ir creciendo en compromiso evangélico, obispo, clero y laicos iban gozando y sufriendo. Nada fácil, pero manteniendo la unidad en tono al Obispo. Las deserciones de presbíteros, fueron pocas, quizá por la ocupación de atender las tensiones pastorales.


jesus_delatorre@live.com.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.