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Sábado , 23.06.2018 / 07:57 Hoy

Areópago

Por la camiseta nos podemos endiablar

Jesús de la Torre T. Pbro.

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En estos días se iniciará una nueva fase de campeonato en la nación del futbol. No cabe dudas que se trata de un espectáculo de masas, que cambia fiestas, horarios y días de reuniones, se modifican las participaciones en misas, que algunos sencillamente las omiten.

Los muchachos y muchachas activan sus acuerdos de convivencia de amigos, y se “hacen la pinta” o sencillamente van al juego y luego hacen lo que quieren, conforme al resultado que esperaban o en su caso, a la sorpresa de la derrota que no estaba en su consideración. No podemos ir contra un espectáculo de masas, que por otro lado, funciona como una salida de escape ante tanta injusticia, tanta mentira, tanta falsificación de la democracia, tanta gente en las calles protestando, que no lo harían si las autoridades fueran diligentes en salir al encuentro de los inconformes, antes de que ganen la calle.

No deja de ser un paliativo, pero tiene su función social.Pero estos eventos hay que mirarlos con atención ya que por traer encimada una camiseta del “Santos”, del “Tigres”, de “Chivas”, del “América”, nos ponemos en el próximo peligro de darnos “en la purita torre”, dado que llevamos la “camiseta bien puesta”, por la camiseta nos podemos endiablar, ya que representa distinta opción deportiva y si en el campo deportivo, alguna vez se llega a la violencia, en las tribunas nos vemos las caras que con la ira, les podemos aventar la cerveza que traemos en la mano, al que vemos como adversario.

Y cuando ganan los deportistas, son tratados como héroes; si pierden, la lleva el entrenador que lo despiden sin consideración alguna.

A los dueños de los equipos nomás les gusta ganar, que se vendan localidades y camisetas a precios muy buenos.

Es muy bueno meditar el significado de eventos masivos, tanto deportivos como musicales, que no siempre es bueno que favorezcan el olvido de las lacras sociales: injusticias, mentiras, engaños revestidos de dádivas.

El divertimiento es muy necesario, pero su función social debe ser la integración a la comunidad, y no convertirse en un evento manipulador donde sólo los poderosos ganen sus buenos dineros y los pobres paguen costos altos, por un evento que no los ha preparado para luchar por la dignidad humana, por la justicia, por la democracia, por la visión que permita a los vencidos llenarse de valentía para luchar por un mundo más fraterno y justo.


jesus_delatorre@live.com.mx

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