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Domingo , 24.06.2018 / 01:47 Hoy

Areópago

La llamada “emergencia educativa”

Jesús de la Torre T. Pbro.

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Por las informaciones que fluyen en los medios de comunicación social, se percibe que al gobierno mexicano le urge terminar con el conflicto educativo, que no sólo arde en los estados del sur de México, sino que ya se extiende al norte del país. El gobierno se propone dialogar pero sin que se toque la llamada “Reforma educativa”, tema que los maestros y muchas organizaciones más, juzgan que se debe de tocar, ya que la tal reforma no fue consultada con actores sociales tan importantes como son los maestros. Mientras tanto, los empresarios presionan para que el gobierno no ceda, en una reforma que los maestros no la ven como educativa sino como laboral. El gobierno tiene a su favor también a una cantidad enorme de columnistas de prensa, radio y televisión.

Allá por el año 2012, los obispos mexicanos publicaron un documento intitulado “Educar para una nueva sociedad” que fue discutido entre ellos, instancias eclesiales, grupos de maestros y centros de estudio. Los obispos se insertaron en un anhelo mundial, reconocido así por organismos de la Organización de Naciones Unidas, llamado “emergencia educativa”. Dijeron entonces:

“Aquí está la emergencia educativa: ya no somos capaces de ofrecer a los jóvenes, a las nuevas generaciones, lo que es nuestro deber transmitirles. Nosotros estamos en deuda en relación a ellos también en lo que respecta a aquellos verdaderos valores que dan fundamento a la vida. Así termina descuidado y olvidado el objetivo esencial de la educación, que es la formación de la persona, para hacerla capaz de vivir en plenitud y dar su contribución al bien de la comunidad. Por ellos, crece desde diversos sectores, la demanda de una educación auténtica y el redesubrimiento de la necesidad de educadores que sean verdaderamente tales. Dicho pedido asocia a los padres (preocupados, y con frecuencia angustiados, por el futuro de los propios hijos), a los docentes (que viven la triste experiencia de la decadencia de la escuela) y a la sociedad misma, que ve amenazadas las bases de la convivencia”.

La llamada “emergencia educativa”, es tarea de todos. Es posible que se prolongue el conflicto, a pesar de las mentiras, los daños sociales, las represiones, las muertes que están en el intermedio. Con el agravante de que querer resolver el problema con represión, cárcel y garrote, no deja más que chiflando en la loma a quienes utilizan tan primitivos recursos.


jesus_delatorre@live.com.mx

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