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Areópago

Foot ball: protagonistas en cancha y en tribunas

Jesús de la Torre T. Pbro.

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El pasado 20 de mayo, el equipo de foot ball, Santos laguna, en cancha extraña, ganó el campeonato llamado Clausura 18, y ese hecho, más el dato de que era la sexta vez que eso acontecía, provocó un desmedido gozo en las masas populares laguneras, de ese que se hace poco el mar para un buche de agua. Ese día, miles de familias se reunieron desde temprana hora para ver el juego, y prepararse a que las ciudades laguneras tiemblen, por la algarabía del triunfo. Muchas pautas de conducta familiar se modifican en ese día, si son católicos, no programan tiempos para ir a misa, mejor no van. En pocas horas, la región lagunera queda al revés, pues juega el Santos.

A toro pasado, surgen las reflexiones sobre éste juego de masas que conmociona a la sociedad lagunera. Ya hace décadas que sociólogos, psicólogos, pastoralistas, nos están advirtiendo que la sociedad moderna, mucho se está motivando y moviendo por emociones, no por razonamientos. Nos movemos por espectáculo, tanto en el deporte, como en la música, en lo religioso, etc. Cualquiera que se pone reflexivo, se le deja chiflando en la loma. No importa la calidad con la que se acredite. Lo que vale es la emoción.

No hay que olvidar que desde el punto de vista bíblico, la vida se compara a seres humanos esforzados, generosos. En el Evangelio, Cristo advierte que el Reino de Dios se alcanza por la viva fuerza y que quienes se la hacen a sí mismos, lo alcanzan. Para ser militante del Reino de Dios, dice el Señor de Nazareth que hay que entrar por la puerta estrecha, porque la amplia lleva a la perdición. San Pablo compara la vida cristiana a una carrera de atletismo para la que hay que prepararse, ya que llegar a la meta, exige sacrificio, para no ser descalificado en el trayecto.

Lo último es cierto, pero lo que es medianamente cierto, es que la vida de la emoción deportiva nos consuma la vida. Después de una tan sonada victoria, por hombres en la cancha que no son ciento por ciento laguneros, la vida social no cambia. La economía familiar no cambia, más bien merma, porque muchas veces por no tener el dinero suficiente, se compa al último el boleto de entrada, en ocasiones de preventa y por la fatiga del de la vida, la cerveza es mucho más cara allí en el espectáculo, pues los multimillonarios empresarios del juego, no agradecen al público que les favorece. Lana que si si es de ricos, ellos pagan como quién se despoja de un pelo de gato, si se trata de pobres, es distinto, pues disminuyen leche y tortilla en su casa. ¡Hormona!m



jesus_delatorre@live.com.mx

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